OPINION

Editorial: Odebrecht, Sinohydro y Correa


El origen de los fondos para la millonaria campaña electoral de Rafael Correa parece esclarecerse. La investigación llevada a cabo por Fernando Villavicencio conecta a una serie de empresas, entre las que destacan Odebrecth y Sinohydro, con millonarios aportes para el proselitismo en 2013. Ya hay una detenida: una exasesora.

El origen de los fondos para la millonaria campaña electoral de Rafael Correa parece esclarecerse. La investigación llevada a cabo por Fernando Villavicencio conecta a una serie de empresas, entre las que destacan Odebrecth y Sinohydro, con millonarios aportes para el proselitismo en 2013. Ya hay una detenida: una exasesora. No es novedad que la cuerda se rompa siempre desde el lado más frágil. El objetivo, en esta oportunidad, es que por lo menos esta persona aporte con información clave para reunir todos los elementos de convicción que permitan ir a los denominados peces gordos. Uno ya está en la cárcel: Jorge Glas. Resta todavía Rafael Correa, que está en Bélgica escondido en un ático. ¿Por qué es grave esta revelación? En primer término, evidencia a qué obedece tanta preferencia para esas empresas. Pues al ser financistas de campaña electoral, con estas denuncias se logran visibilizar las razones por las que se les entregó, de diversas formas, una serie de contratos para todo tipo de obras.

Estas millonarias adjudicaciones iban de la mano con los conocidos sobre precios, coimas y demás mecanismos que tenían como hábito utilizar para ser beneficiarios de los regímenes corruptos de la región. Estas empresas multinacionales “corruptoras”, como decía el exvicepresidente Glas, recordemos que operan en la región sin distinción de ideología, ni bandera. Su única afrenta es la del dinero. Compró en Sudamérica a los que tenía que comprar para ganar los contratos que necesitaba por la cantidad que requería y así, se repartían entre pocos el dinero de todos los sudamericanos. En Ecuador, la revolución ciudadana tiene las manos embarradas con Sinohydro y Odebrecht. Lo criminal y despiadado es saber que los corruptos no tienen límites y despilfarraron hasta el dinero recaudado para la reconstrucción de Manabí y Esmeraldas tras el terremoto. Por esa razón, la esperanza es que al menos se haga justicia. Se castigue al que se deba castigar y sobre todo, se recupere ese dinero mal habido y así libramos de carga al bolsillo de los ecuatorianos.