OPINION

Editorial: Espionaje institucionalizado


Los políticos son desconfiados por antonomasia. Es una máxima que al menos en nuestro país está más vigente que nunca. En ese sentido, es comprensible que determinados actores, sean o no autoridades, busquen estar enterados de lo que hacen sus adversarios,

Los políticos son desconfiados por antonomasia. Es una máxima que al menos en nuestro país está más vigente que nunca. En ese sentido, es comprensible que determinados actores, sean o no autoridades, busquen estar enterados de lo que hacen sus adversarios, sin importar la forma cómo consigan la información. Pero eso, el político y filósofo italiano, Nicolás Maquiavelo, lo redujo a una sola frase tan contundente y vigente como nunca antes: El fin justifica los medios. Y así parece que lo entendió, al menos, el correísmo. En su gobierno se registraron los más crueles y sangrientos ataques a los sectores de oposición, que derivaron incluso en la muerte de determinados líderes opuestos al expresidente. Según las últimas revelaciones efectuadas por el mandatario Lenín Moreno, el gobierno anterior tuvo un aparato estatal destinado fundamentalmente al espionaje de estos actores políticos de oposición. Los tenían referenciados bajo lo que la burocracia dorada califica como “mapeo”. Ese mapeo tenía su origen en la más grande y completa infraestructura con la tecnología necesaria para dar seguimiento a los pasos del “enemigo”: El ECU 911. Insistimos, eso lo dijo Lenín Moreno. Pues bueno, el correísmo registraba los movimientos, llamadas, chats de los actores de oposición. Incluso les tenía intervenidos sus teléfonos celulares, etc. Es decir, tenían información completa de lo que sus adversarios hablaban, lo que comentaban, lo que planificaban y lo que pretendían.

Por eso, evitaban con tiempo que ocurran esas situaciones o a su vez, armaban farsas alrededor de los hechos para exhibir la realidad que ellos construyeron. El ejemplo más claro de eso es el 30-S. Moreno dice que ya no hay espionaje. Que ya desarticularon toda esa plataforma para controlar a los opositores. Moreno dice que ahora hay libertad. No lo sabemos. Tampoco podemos pretender creerle o no creerle sin tener na base sólida sobre la cual juzgar. Lo cierto es que, al menos, el primer mandatario sí ha dado señales de querer enderezar el barco con acciones específicas, como por ejemplo, el retiro del asilo político a Assange.