OPINION

EDITORIAL: Reformas laborales


Termina abril y volvemos al dilema que tenemos los ecuatorianos desde que Lenín Moreno inició su mandato: Las reformas al Código del Trabajo.

Cuando el primer mandatario asumió el poder, aseguró que buscaría reformas en ese sentido para garantizar el acceso a empleo que ofreció en campaña.


Termina abril y volvemos al dilema que tenemos los ecuatorianos desde que Lenín Moreno inició su mandato: Las reformas al Código del Trabajo.

Cuando el primer mandatario asumió el poder, aseguró que buscaría reformas en ese sentido para garantizar el acceso a empleo que ofreció en campaña.

Pues bueno, Lenín ya mismo termina su periodo y todavía no existen tales reformas integrales al Código, pese a que las propuestas hay por montones.

El punto más álgido tiene que ver con la flexibilización laboral. Y es álgido porque chocan visiones distintas en torno a los derechos de los trabajadores, en tanto y en cuánto hasta qué punto, los contratos ocasionales lesionan las conquistas del sector trabajador.

Por ejemplo, pensar en contratos ocasionales de 200 días de forma discontinua o hasta 300 días de forma continua (casi un año), ¿Es precarización laboral?, ¿O forma parte de un estímulo al sector trabajador para que pueda contratar más personas y de esta manera, lograr que más familias accedan a un ingreso fijo?

El gobierno está en la obligación de entregar las reformas laborales y lograr un nuevo cuerpo legal que se apegue a lo que dispone y pide el Fondo Monetario Internacional, a fin de alcanzar un acuerdo que les permita contar con dinero en efectivo en las arcas estatales.

El morenismo debe tomar rápido una decisión, indistintamente de cuál sea. Ojalá que prime la sensatez y no la demagogia. Ojalá que se imponga una decisión que beneficie a la mayor cantidad de ecuatorianos y no solo a un determinado grupo. Aunque no sería nada raro que el gobierno de Lenín establezca unas reformas que deje protestando a empleadores y empleados, como ya ha ocurrido con decisiones anteriores a las que se ha visto en la obligación de dar marcha atrás.

Esperamos que el remedio no salga peor que la enfermedad, pues si el gobierno acierta, los ecuatorianos seremos los beneficiados.