OPINION

Editorial: Acoso y fútbol


En el Ecuador aún es incipiente la práctica profesional del fútbol femenino. Sin embargo, eso no es excusa para que se hagan las cosas de mala manera. El escándalo recientemente destapado alrededor de la selección ecuatoriana de fútbol no solo es vergonzozo para el deporte nacional, sino que se constituye en una llamada de alerta urgente para la dirigencia de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y de todas las federaciones ecuatorianas por deporte, ya sean estas, de carácter profesional o amateur.

En el Ecuador aún es incipiente la práctica profesional del fútbol femenino. Sin embargo, eso no es excusa para que se hagan las cosas de mala manera. El escándalo recientemente destapado alrededor de la selección ecuatoriana de fútbol no solo es vergonzozo para el deporte nacional, sino que se constituye en una llamada de alerta urgente para la dirigencia de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y de todas las federaciones ecuatorianas por deporte, ya sean estas, de carácter profesional o amateur.

Hablar de acoso sexual en combinados femeninos de deporte no es algo nuevo en el mundo del deporte. Hace tan solo un año fue público el caso de Larry Nassar, el médico del equipo olímpico estadounidense de gimnasia. Él había abusado de al menos dos docenas de gimnastas que tenían desde 12 años en adelante. Hoy está en prisión.

Hace poco, la selección femenina Sub 17 de Colombia denunció también haber sido víctima de acoso sexual de parte de su entrenador y preparador físico.

La séxtuple medallista olímpica Olga Korbut, denunció haber sido “esclava sexual” de su entrenador, que también fue castigado con cárcel, pero por ejemplo, los padres de la mexicana Laura Sánchez, denunciaron al entrenador Francisco Rueda, quien en el proceso no pudo ser sancionado porque no se atrevieron las supuestas abusadas a denunicar. Estos son apenas unos cuantos casos que se suman al que ahora estamos viviendo en el Ecuador con nuestras seleccionadas en la rama femenina.

Debe sancionarse, sí. Pero también prevenirse. Evitar que más casos como estos se repitan. Una medida urgente puede ser que solo mujeres estén en las selecciones femeninas por deporte: es decir, entrenadoras, médicas, terapeutas, etc. Y mientras tanto, escoger mejor y formar mejor a los hombres, futuros entrenadores sobre todo. De comprobarse lo de Luigi Pescarolo, merece todo el repudio nacional, y ojalá se haga justicia con quienes dicen haber sido acosadas.