OPINION

Editorial: Trágica decisión


Los suicidios son por antonomasia tragedias que merecen un tratamiento especial, a fin de determinar las causas que motiven a adoptar este tipo de decisiones fatales.

Los suicidios son por antonomasia tragedias que merecen un tratamiento especial, a fin de determinar las causas que motiven a adoptar este tipo de decisiones fatales.

Sin embargo, al ser el involucrado un exmandatario, en este caso de Perú, como lo fue Alan García, la trascendencia adquiere otra connotación. Las razones son más que evidentes. El ser acusado de supuestos actos de corrupción prefirió autoeliminarse antes que ir a la cárcel mientras se establecía el dictamen en su contra. García fue un político admirado incluso hasta por sus opositores. Eso es lo que llama aún más la atención en torno a la infausta decisión. Y quizás este hecho pueda constituirse en un punto de quiebre en la política regional, que ha llegado a su momento más crítico. En Latinoamérica existe más de una decena de políticos en funcionarios o exautoridades involucrados en actos de corrupción por los cuales o están pagando una pena o son sindicados por la justicia. El punto en común ha sido Odebrecht, de lo que se llegó a saber gracias a las delaciones que fueron reveladas luego de los Panamá Papers.

Es decir, apenas los contratos vinculados a esa constructora tuvieron procesos irregulares al momento de su correspondiente adjudicación. ¿Quién garantiza que los demás contratos con otras empresas no registraron similar proceso de coimas para su correspondiente adjudicación?

Lo del Perú es un caso que llama la atención porque García no fue el único buscado por la justicia. También estaban Toledo, Humala, Kuczynski, además que Fujimori fue sentenciado. Acá en el Ecuador, recién dejaron escapar a Ricardo Patiño. Rafael Correa sigue prófugo en Bélgica y Jorge Glas permanece en prisión bajo el discurso de ser preso político. La tragedia que tiene a Perú de luto esperemos que marque un precedente, no solo para los políticos, sino también para los responsables del sistema de justicia, entre fiscales, jueces, etc.