OPINION

Editorial: Reflexión necesaria


Con el inicio de la Semana Santa, llega también la época de profunda reflexión a fin de interpretar de acuerdo con nuestra cotidianidad los hechos que vivió nuestro Señor Jesucristo hace más de 2000 años.

Con el inicio de la Semana Santa, llega también la época de profunda reflexión a fin de interpretar de acuerdo con nuestra cotidianidad los hechos que vivió nuestro Señor Jesucristo hace más de 2000 años.

Y esos acontecimientos tienen que ver con la solidaridad, la unión, la traición, la vergüenza, el miedo, el dolor, la fe, la esperanza, pero sobre todo, el amor.

¿Qué estamos haciendo como hijos de Dios para honrar la memoria de Jesús, quien murió en la Cruz para salvarnos de nuestros pecados?

Pasan los años y lamentablemente seguimos viviendo similares episodios en nuestras vidas que apuntan, por ejemplo, a la traición, pues así como Judas Iscariote entregó a Jesús, o Simón Pedro lo negó tres veces, de igual forma, a diario encontramos acontecimientos similares en nuestros hogares, nuestros trabajos, nuestros círculos cercanos.

El catolicismo atribuye este tipo de actitudes a la invasión del demonio en el alma de las personas para hacerlos pecar, aunque tal vez sean características propias de la naturaleza humana, sin embargo, en cada instante de nuestra vida debemos recordar todo lo que vivió Jesús y lo que hizo por nosotros cuando algo como esto ocurrió en su vida.

Más bien, debemos apuntar a seguir su legado, recordar su ejemplo de vida y reflejarlo en los demás seres humanos. En este mundo lleno de maldad, corrupción y una serie de antivalores, debemos recordar que Jesús siempre estuvo al servicio de las demás personas, sin importar sus intereses propios.

De igual forma, es el turno de ponernos al servicio de los demás, no porque querramos algo a cambio. Para nada. Más bien, nuestro accionar debe ir enfocado en cómo Jesús vivió, cómo actuó con los demás y especialmente, notar que nosotros, cada vez más terrenales, también podemos hacer algo similar.

Mientras tanto, a leer con detenimiento la Palabra de Dios. Reflexionar sobre nuestras vidas y así notaremos que si cambiamos desde nuestra actitud, todo lo demás es posible.