OPINION

Renace la escuela rural


Necesarias para volver eficiente el trabajo agrícola creador de riqueza respetando la naturaleza. En lo expresado se inscribe la reapertura de la escuelita Río Guayas, ubicada en un rincón del cantón Marcelino Maridueña, entre los ríos Chanchán y Barranco Alto, recinto Tres Haciendas, donde se levanta un maravilloso enclave de la campiña guayasense,

Necesarias para volver eficiente el trabajo agrícola creador de riqueza respetando la naturaleza. En lo expresado se inscribe la reapertura de la escuelita Río Guayas, ubicada en un rincón del cantón Marcelino Maridueña, entre los ríos Chanchán y Barranco Alto, recinto Tres Haciendas, donde se levanta un maravilloso enclave de la campiña guayasense, circundada por plantaciones de caña, banano y longevas especies forestales, aflorando en el centro una unidad educativa cerrada hace tres años sin que el ruego de sus pacíficos habitantes lo haya impedido, pero que ahora se reabre por su propio pedido, con el comunitario compromiso de coadyuvar a su mantenimiento y apoyar a la educadora que tendrá a su cargo la formación integral de niños inopinadamente extraídos de su placentero hábitat. Llegar a ese ensoñador lugar representa una hora y media desde la carretera principal, atravesando caminos lastrados de pobre mantenimiento. Esta apoteósica reinauguración tiene el particular sello del entusiasmo y fervor impartidos por Gastón Gagliardo Loor, coordinador zonal 5, acertado intérprete de la filosofía presidencial y ministerial, quien venciendo obstáculos ha llegado con su equipo de colaboradores a la fulgurante meta de entregar a la comunidad alborozada una escuela dotada de infraestructura completa, con energía eléctrica, internet, agua potable, servicios higiénicos de primera, funcionales comedores y vivienda digna para la maestra, quien comenzará inmediatamente sus actividades educativas. Estas son las obras que requiere el agro ecuatoriano como requisito básico para vencer la pobreza y alcanzar el ansiado crecimiento económico en permanente y equitativo bienestar. (Segunda parte)