OPINION

Democracia, elecciones seccionales y legitimidad


En democracia electoral, según los registros de votaciones, no son posibles los consensos o la unanimidad en los sufragios a favor de un proyecto político y de una perspectiva de sociedad; esto como consecuencia de un sistema que privilegia la competencia y determinación de ganadores y perdedores. Por este motivo, el primer y principal reto de las autoridades electas consiste en legitimar su poder y la gestión que van a emprender, inclusive, buscando a quienes optaron, en las urnas, por otra candidata o candidato.

En democracia electoral, según los registros de votaciones, no son posibles los consensos o la unanimidad en los sufragios a favor de un proyecto político y de una perspectiva de sociedad; esto como consecuencia de un sistema que privilegia la competencia y determinación de ganadores y perdedores. Por este motivo, el primer y principal reto de las autoridades electas consiste en legitimar su poder y la gestión que van a emprender, inclusive, buscando a quienes optaron, en las urnas, por otra candidata o candidato.

La búsqueda de legitimidad en elecciones presidenciales se encuentra más avanzada que en las seccionales (alcaldías, prefecturas y juntas parroquiales), ya que en la primera existe la “segunda vuelta”, la misma que se desarrolla si ningún binomio obtiene, al menos, el cuarenta por ciento de los votos válidos y una diferencia mayor de diez puntos porcentuales sobre la votación lograda por binomio ubicado en el segundo lugar, según lo determinado en el art. 143 de la Constitución de la República del Ecuador.

La segunda vuelta, en alguna forma, es un mecanismo que busca legitimar el ejercicio del poder del binomio presidencial ganador, promueve un acuerdo político más amplio sobre el futuro del país y asegura un respaldo mínimo para quienes gestionarán los recursos públicos. En las Elecciones Seccionales no se aplica este mecanismo, por cuanto resultan electos y electas quienes obtengan la mayoría de votos válidos, indistintamente de la diferencia entre primeros y segundos o el porcentaje mínimo para “una sola vuelta”. (Primera Parte)