OPINION

La obsesión de López Obrador


Andrés Oppenheimer

El propio López Obrador colocó este tema en las primeras planas cuando reveló en un video que había enviado cartas el 1 de marzo al rey Felipe VI de España y al papa Francisco, pidiéndoles que se disculparan con los mexicanos “por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos”.

El gobierno español respondió que “rechaza con toda firmeza” la demanda de López Obrador. España es una de las mayores fuentes de inversión extranjera en México.

Los políticos e intelectuales mexicanos están ahora enfrascados en una agria disputa sobre la demanda de López Obrador.

Los partidarios del presidente argumentan que muchos países se han disculpado por errores pasados, entre ellos Alemania por el Holocausto y, más recientemente, Francia por sus atrocidades durante la guerra de Argelia.

Los críticos de López Obrador responden que reabrir viejas heridas no sirve para nada.

Y preguntan en tono de broma si, por la misma lógica, no se debería pedir a los descendientes de los aztecas que se disculpen por las tribus indígenas que masacraron los aztecas antes de la llegada de Cortés.

Lo más preocupante de todo esto es los temas del pasado están eclipsando un debate mucho más urgente sobre los temas del futuro.

Los héroes históricos de López Obrador pueden haber sido grandes hombres, o al menos algunos de ellos. Pero Juárez murió antes de la invención del teléfono, Madero murió antes del primer vuelo transatlántico y Cárdenas murió antes del nacimiento de Internet. Vivían en un mundo diferente. (Segunda parte)