OPINION

Editorial: Jubilaciones


El IESS está en quiebra. Será una cuestión de días, quizá meses para hacerlo oficial. Pero eso para nadie es nuevo. Esa institución ha sido una constante especie de caja chica para los gobiernos de turno. Hoy, todos pagamos las consecuencias. Porque las pretendidas reformas afectan a todos: afiliados, no afiliados, familiares de afiliados, empleadores de los afiliados, es decir, en serio, a absolutamente todos.

El IESS está en quiebra. Será una cuestión de días, quizá meses para hacerlo oficial. Pero eso para nadie es nuevo. Esa institución ha sido una constante especie de caja chica para los gobiernos de turno. Hoy, todos pagamos las consecuencias. Porque las pretendidas reformas afectan a todos: afiliados, no afiliados, familiares de afiliados, empleadores de los afiliados, es decir, en serio, a absolutamente todos.

Es necesario transparentar las cifras. A partir de esa decisión, ver qué medidas radicales adoptar. Resulta urgente que más personas ingresen al sistema de aportación mensual con su afiliación. Para lograr eso es necesario que el Estado logre generar las condiciones para que más personas accedan al denominado empleo pleno, es decir, trabajadores o empleados con relación de dependencia y que sean afiliados.

El país no está en las condiciones económicas adecuadas para esperar aquello.

Lo que sí está claro es que resulta un error intentar aumentar las aportaciones para acceder a la jubilación. A ningún empleador le conviene tener trabajadores u oficinistas de 70 años en sus empresas. A ningún adulto mayor le conviene, hasta por una cuestión básica de humanidad, trabajar bajo la rígida carga horaria de 40 horas semanales. Prácticamente en 20 años el IESS no tendrá dinero para pagar a los nuevos afiliados, pero por eso, se deben tomar hoy los correctivos urgentes y cuyas decisiones van más allá del propio IESS. No puede ser posible que el Ecuador se endeude con la banca internacional, el FMI y demás multilaterales, para continuar con la política propagandística de las dádivas. Mejor esos recursos deben destinarlos a pagar deuda, como por ejemplo, la que mantiene el Estado con el IESS.

Y a propósito de la captura de Ramiro González, ojalá le hagan devolver la plata y no sea como el exvicepresidente, a quien más bien, el Estado le paga más de $ 5 mil mensual, a cuenta de una pensión vitalicia.