OPINION

Editorial: Droga


La captura de al menos tres toneladas de droga por parte de la Policía Antinarcóticos en conjunto con la Fiscalía en apenas una semana, deja no solo preocupación, sino también las dudas y por montones.

La captura de al menos tres toneladas de droga por parte de la Policía Antinarcóticos en conjunto con la Fiscalía en apenas una semana, deja no solo preocupación, sino también las dudas y por montones.

Es que aparentemente, serían cárteles mexicanos los que tienen una especie de ramificación en Ecuador y operan desde el interior del país.

De los puertos marítimos de la costa ecuatoriana es el de Puerto Bolívar el de más fácil vulneración para los narcotraficantes.

Lamentablemente, la tecnología incipiente en nuestra terminal marítima la hace vulnerable de contaminación, es decir, de colocar droga.

No obstante, ese es el último eslabón de la cadena de irregularidades que ocurren en El Oro.

Por ejemplo, ¿dónde procesan toda esa droga?, ¿En otra provincia?, ¿quién lidera a este grupo en El Oro?

Pero también llama la atención de ¿Quién es el que les avisó de la presencia de toda esta droga a los elementos del orden?

Porque nadie les va a creer que todo corresponde a operaciones de inteligencia ni mucho menos, esto es porque alguien les dijo, y en ese sentido, el que les dijo ¿Está identificado?, ¿Cuál es la custodia investigativa que tiene?, ¿Está en prisión?, ¿Está en el programa de víctimas y testigos? ¿O ni siquiera eso?

El accionar de la institución policial está, una vez más, en entredicho, al menos.

Malos elementos de la entidad han sido descubiertos infraganti en actos ilícitos, como por ejemplo, la última narcoavioneta que despegó en la Refinería del Pacífico y en la que dos uniformados estaban involucrados.

El gobierno nacional, y su anunciada cirugía mayor contra la corrupción, debe extender obligatoriamente el bisturí a la institución policial e investigar a fondo, a fin de determinar qué otros servidores o funcionarios públicos están involucrados en eventuales problemas similares o quizás hasta peores.

Mientras tanto, en las calles, el microtráfico de drogas continúa arruinando la vida de generaciones enteras de hombres y mujeres destruyendo a nuestra sociedad.