OPINION

Editorial: Acusaciones vs Acciones


Luego de la serie de acusaciones que salpicaron al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, de manera especial al Hospital General Machala, es momento de que las acciones de disuación anunciadas se cristalicen. Tanto desde la Dirección General del organismo como desde la propia casa de salud fueron anunciadas sendas investigaciones. Esperemos que no queden en simples acciones para amortiguar el efecto que representó este tipo de denuncias.

Luego de la serie de acusaciones que salpicaron al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, de manera especial al Hospital General Machala, es momento de que las acciones de disuación anunciadas se cristalicen. Tanto desde la Dirección General del organismo como desde la propia casa de salud fueron anunciadas sendas investigaciones. Esperemos que no queden en simples acciones para amortiguar el efecto que representó este tipo de denuncias.

Al contrario, es el turno de evidenciar que lo dicho es real, es decir, que investigarán hasta las últimas consecuencias. Aunque resulta lamentable reiterarlo, es necesario mencionar que las autoridades del IESS deben dejar de lado compromisos, amistades y todo tipo de vínculos con los que resulten involucrados en los hechos denunciados, en caso de comprobarse su veracidad. La ciudadanía está cansada de esta especie del cuento del gallo pelón. Más bien, las autoridades deben procurar recuperar su credibilidad ante las personas.

La gente ya no cree en las instituciones precisamente por hechos como estos. Ojalá y el IESS marque un precedente, para que sus investigaciones deriven en sanciones y de forma rápida.

Si no ocurre eso, tristemente cómo le podemos decir a los ciudadanos que pierdan el miedo y denuncien a los corruptos, si cuando lo hacen no encuentran en las instituciones el respaldo que desean. Es momento de perder el miedo. Quienes han elevado su voz de protesta dan a los demás un ejemplo de valentía ante el status quo. Con sus denuncias, rompen el molde, porque la visibilización de actos de corrupción ya no surgen desde los medios de comunicación ni de las autoridades o sectores de oposición, sino desde los propios afiliados. Ese golpe de timón da el remezón porque los denunciados ya no pueden recurrir a las viejas tácticas de deslegitimación del denunciante.