OPINION

Elegir nuestros verdugos


Mauricio Gándara Gallegos

A qué descomposición moral habrá llegado nuestra patria, que muchos se aprestan a votar, como mal menor, no por convicción, sino por temor. Es como si en tiempos de la Inquisición se hubiera permitido escoger para presidirla entre Torquemada y algún fanático menos conocido, y, en virtud de ese don de Dios que es el libre albedrío, hubieran votado por uno de ellos y apoyado así la eliminación de la libertad de conciencia. ¡Lo que había que eliminar es la Inquisición! Es lo que debió hacer el presidente Moreno cuando llamó a consulta popular para reemplazar el Consejo de Participación y reemplazarlo por el Transitorio. Pero en lugar de despojarle al Consejo de sus facultades nominadoras, creyó que la solución radicaba en que sus miembros sean elegidos por votación popular, y, al momento, debe estar cavilando lo que hará cuando se conozca el resultado de la elección. Los partidarios de Correa votarán disciplinadamente por los candidatos por él escogidos, y los demás nos fraccionaremos. Los que eventualmente ganaren, serían los que designen a contralores, fiscales, jueces, etcétera.

Los que votan por candidatos, aceptan la existencia del Consejo y los elegidos defenderán su período de cinco años. El voto nulo busca que el presidente llame a consulta popular para quitarle al Consejo las facultades que ahora tiene de designar a los titulares de trascendentales organismos de control. Si ganaren los candidatos correístas, el presidente Moreno comprendería su error y –¡ojalá!– convocaría la anhelada consulta popular. Se conoce que un grupo de juristas impugnaría por inconstitucional la elección de este Consejo. Ojalá tengan éxito. Crece, constantemente, el apoyo al voto nulo.