OPINION

Anemia cívica grave


A estas alturas de mi paseo vital pienso que debe resultar creíble la ausencia de intereses políticos personales en los criterios emitidos desde estos cañonazos. Obviamente, mi interés por un mejor destino para la República, lo cual es alta política, aspiro a mantenerlo omnipresente, entendiendo eso sí, que debo cuidar no tener la vanidad de creer que mi punto de vista es el único coincidente con dicho propósito.

A estas alturas de mi paseo vital pienso que debe resultar creíble la ausencia de intereses políticos personales en los criterios emitidos desde estos cañonazos. Obviamente, mi interés por un mejor destino para la República, lo cual es alta política, aspiro a mantenerlo omnipresente, entendiendo eso sí, que debo cuidar no tener la vanidad de creer que mi punto de vista es el único coincidente con dicho propósito.

Cabe destacar sin embargo, y es triste, lo cada vez más infrecuentes de los pronunciamientos que atañen al interés general. El patriotismo es una especie rara, en extinción diría, de la cual solo queda uno que otro ejemplar en los cuarteles, en alguna escuela rural, en un remoto consultorio médico, en un lejano convento donde se pide a Dios por la Patria o en una pujante fábrica y muchos otros sitios donde el trabajo es la forma de expresar civismo.

Curado en salud con lo antes expuesto me pregunto: ¿queda patriotismo en la Asamblea Nacional o solo ocurre en la medida que manifestarlo coincide con el específico interés de tal o cual partido político? Hago la pregunta en relación a la denominada primera función del Estado, vista la perseverante campaña que para desprestigiarla se está siguiendo en las redes sociales y algo menos fuera de ellas.

¿Son dignos del nombre de padres de la Patria los asambleístas de sexo masculino y me imagino que del calificativo de madres de la patria, las distinguidas señoras que ostentan la condición de miembros de la Asamblea Legislativa?

Algunos sí, aunque parece estar claro que muchos no lo merecen y que otros, cuidándolo, han hecho ‘mutis’ por el foro y su patriotismo ha dejado de ser visible.

Lo cierto es que en mi condición de médico y político, con posibilidad de “rasguñar cuartillas”, como se decía antes, me permito diagnosticar que el país está sufriendo de una marcada anemia cívica, que a dos semanas de las elecciones para designar autoridades locales e integrantes del Cpccs, manifiesta un estado de confusión y apatía que no presagia nada positivo.

Toca entrar en estos días a un tratamiento intensivo de hierro y vitaminas.