OPINION

Editorial: Una bestialidad


Lo que hizo el régimen venezolano de Nicolás Maduro no tiene nombre. En su afán de hacer prevalecer la omnipotencia del dictador, los agentes de la Guardia Nacional Bolivariana destruyeron la ayuda humanitaria que estaba prevista que ingrese el sábado anterior al país caribeño, desde la frontera con Colombia.

Lo que hizo el régimen venezolano de Nicolás Maduro no tiene nombre. En su afán de hacer prevalecer la omnipotencia del dictador, los agentes de la Guardia Nacional Bolivariana destruyeron la ayuda humanitaria que estaba prevista que ingrese el sábado anterior al país caribeño, desde la frontera con Colombia.

El bloqueo generó, como era de esperarse, el rechazo mundial. Al menos cuatro personas murieron en el enfrentamiento registrado en la frontera.

Los hechos del sábado no solo que son dictatoriales, sino anti humanos. Solo una mente perversa puede disponer la destrucción de la ayuda que llegaba para su pueblo, que consistía, entre otras cosas, en medicina.

Estos hechos profundizan la crisis en el país bolivariano. Lo peor de todo es que los ciudadanos terminan como los principales perjudicados.

Ellos son el último eslabón de la cadena de decisiones desatinadas de Maduro, porque la ayuda no les llegará.

Nicolás Maduro demostró ir hasta las últimas consecuencias y ser capaz de absolutamente todo con tal de perennizarse en el poder.

No le importa destruir a su propia gente. Recordemos que cuatro personas murieron ayer. Una vez más, las manos de Maduro están llenas de sangre.

Solo los países con regímenes similares al de Maduro lo reconocen como presidente. Ahí están México, Bolivia, Cuba. El resto más bien ha encontrado en Guaidó la oportunidad de restablecer la paz en el país del norte de Sudamérica.

Sin embargo, ese respaldo mundial, las acciones conjuntas y la acción decidida del mandatario Guaidó todavía resultan insuficientes para devolverle a los venezolanos la calma, paz y libertad que necesitan para iniciar el camino de la reconstrucción de su democracia, de restablecer sus derechos y de tomar el rumbo hacia el progreso y desarrollo.