OPINION

Editorial: Menos burocracia, más educación


Por inverosímil que parezca, cada vez es más común encontrar a jóvenes con serias deficiencias en conocimientos.

Por inverosímil que parezca, cada vez es más común encontrar a jóvenes con serias deficiencias en conocimientos.

Por ejemplo, escriben con errores ortográficos garrafales, tienen carencias para razonar, no les agrada leer, odian los números, desconocen la historia del país, etc.

¿La razón? Sí, un evidente descuido desde su hogar, pues sus padres no se preocupan por fortalecer los conocimientos y generar hábitos como la lectura que entrenen sus cerebros.

Pero otra parte importante es que es muy probable que desde hace unos diez años hasta acá la forma de ser educados cambió y hoy estamos afrontando las consecuencias.

Y es que los docentes en lugar de ser maestros pasaron a ser unos burócratas más, con toda la ineficiencia que eso implica.

En lugar de que pasen sus horas dictando clases, gran parte de ese tiempo lo dedican, sobre todo, a llenar papeles.

Sí, esa “carga administrativa” se la trasladan a los profesores. ¿Por qué? Esa interrogante es la que aún nadie la despeja.

El profesor debe dedicarse a generar espacios de transferencia del conocimiento con sus alumnos. No lo hacen. Llenan formularios, elaboran informes y más burocracia propia del Ministerio de Educación.

El Ministerio de Educación suscribió el miércoles un acuerdo para reducir precisamente estos trámites burocráticos a los docentes para que sea trasladado ese trabajo a las autoridades de los planteles.

Los maestros deben hacer esos trámites burocráticos ahora solo en planificación curricular, evaluación del aprendizaje, evaluación del comportamiento de los estudiantes, refuerzo académico y fomento de la convivencia pacífica.

Claro, lo ideal es que no hagan nada de eso. Para esa papelería están los burócratas, es decir, esos funcionarios de carrera y servidores del Ministerio.

Los cambios deben ser profundos y urgentes. La calidad de la educación está descuidada por los maestros, que en lugar de preparar adecuadamente sus clases, se esmeran en llenar con buena letra sus formularios.