OPINION

EDITORIAL: Manifestación contra la burla


Los maestros jubilados de El Oro ya no saben qué más hacer para que sus quejas y reclamos los tomen en serio.

Y es que encima que deben soportar la pésima atención en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social para sus trámites y en el hospital General Machala de esa misma entidad para sus revisiones médicas, todavía debe quedarles paciencia para aguantar la serie de ofrecimientos sin cumplir de los gobiernos de turno.


Los maestros jubilados de El Oro ya no saben qué más hacer para que sus quejas y reclamos los tomen en serio.

Y es que encima que deben soportar la pésima atención en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social para sus trámites y en el hospital General Machala de esa misma entidad para sus revisiones médicas, todavía debe quedarles paciencia para aguantar la serie de ofrecimientos sin cumplir de los gobiernos de turno.

A ellos, este gobierno les ha ofrecido dos veces el pago de las pensiones jubilares.

En ambas oportunidades esta cancelación de haberes se ha dado de forma parcial.

Aparte de eso, no se ha llegado con lo ofrecido a todo el sector involucrado y por si fuera poco, no hay ni siquiera una fecha tentativa de cuándo les acreditarán definitivamente todo lo adeudado.

No son ni súplicas ni ruegos los que hacen los jubilados.

Exigen sus derechos. Se supone que ese dinero debe estar en las arcas del IESS listas para ser acreditadas a las cuentas de cada maestro que se acogió a su derecho a la jubilación.

Pero es lamentable que el IESS haya utilizado inadecuadamente esos recursos. Al menos eso determinó un total de nueve exámenes especiales de Contraloría.

Lo peor de todo es que ni la destitución de al menos una treintena de funcionarios del IESS, ni los bonos solicitados, son suficientes para conseguir los recursos para este sector; y las constantes reuniones en El Oro con autoridades locales, también resultan inoficiosas, pues resultados no hay.

Por eso es que el martes anterior, tres de ellos efectuaron una crucifixión simbólica mientras sus compañeros insistían en las manifestaciones.

La medida evidencia no solo el cansacio de protestar de similar forma. Sino también, revela lo lejos que están dispuestos a llegar para cumplir con sus cometidos.