OPINION

Editorial: Acuerdo con el FMI


El país intenta financiar el déficit dejado por el régimen anterior. Su “salvavidas” es, una vez más, el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, para otorgarle recursos al país, el FMI establece una serie de cláusulas que debe cumplir la nación. Son los requisitos para acceder al financiamiento.


El país intenta financiar el déficit dejado por el régimen anterior. Su “salvavidas” es, una vez más, el Fondo Monetario Internacional.

Sin embargo, para otorgarle recursos al país, el FMI establece una serie de cláusulas que debe cumplir la nación. Son los requisitos para acceder al financiamiento.

Por lo pronto, los ecuatorianos debemos hacernos a la idea que los subsidios serán revisados. Es decir, no se trata de que habrá alza, sino que empezarán a costar los productos y servicios lo que realmente deberían valer.

Además, es probable que existan modificaciones en material legal para acomodar la legislación ecuatoriana a los estándares internacionales que maneja el FMI.

Por ahora, en manos del Ministerio de Finanzas está aceptar o no los condicionamientos del organismo internacional.

Además, en el jefe de Estado está el desafío de cumplir con las metas propuestas, es decir, justificar el para qué pide esos recursos.

Mientras eso ocurre, casa adentro todavía resta por solucionar los profundos problemas heredados como la falta de empleo fijo, la falta de inversión internacional, la corrupción enquistada en todos los niveles en el país, en fin.

Es necesario valorar tanto las ventajas como las desventajas de llegar a acuerdos con este organismo internacional

El mensaje al mundo es clave. Llegar a un acuerdo con el FMI requiere la responsabilidad gubernamental de cumplir con sus compromisos pactados.

Las reformas legales podrían generar que la inversión extranjera llegue al Ecuador y eso repercute en la solución a otros problemas como la generación de empleo, dinamización de la economía, atracción de capitales, en fin.

Ahora, el reto es que Ecuador haga algo que nunca ha hecho con el FMI: cumplir los acuerdos. ¿Lo logrará?