OPINION

Editorial: Lluvia de quejas


Las lluvias propias de la estación sirven para desnudar las terribles falencias provinciales en distintos ejes.

Las lluvias propias de la estación sirven para desnudar las terribles falencias provinciales en distintos ejes.

Por ejemplo, la ruralidad es la principalmente afectada por una serie de factores que derivan directamente en el estancamiento del desarrollo orense.

Las vías de segundo y tercer orden quedan en estado de inutilidad, producto de los baches y el fango.

Esa inaccesibilidad deviene en lamentables consecuencias: la producción no puede salir del campo a los centros de distribución, las comunas quedan aisladas, los niños no pueden trasladarse hasta los respectivos centros de estudios, etc.

El caudal de los ríos crece y con ello, las poblaciones rurales son las principalmente amenazadas con eventuales desbordamientos, inundaciones, etc. Por eso, el temor es latente.

Lamentablemente, la intervención con la limpieza de canales de riego, vertientes y demás, ha sido incipiente, a tal punto que hoy los orenses pagan las consecuencias.

Es visible que en la provincia ha hecho falta un adecuado liderazgo que gestione y logre las obras realmente necesarias, como carreteras correctamente asfaltadas, que faciliten el traslado de productos y den, de esta forma, no solo eficiencia en la movilización de productos, sino que lleguen en buenas condiciones a los centros de abastos.

La lluvia de ayer se sintió con intensidad en cantones como El Guabo, Pasaje, Huaquillas, Santa Rosa y Marcabelí.

Esos cantones representan amplias zonas productivas orenses, con plantaciones de banano y cacao, fundamentalmente.

Pero de forma adicional, están también los habitantes. Ellos son quienes dependen directamente de las actividades agroproductivas. De eso viven sus familias.

Así también, esperamos que la naturaleza se apiade de nuestros agricultores y las lluvias lleguen sin generar mayores afectaciones que podrían ser devastadoras para la economía provincial.