OPINION

Editorial: Fondo Monetario Internacional


Han pasado diez años desde que el gobierno anterior, dentro de sus discursos políticos, adoctrinaba a quienes lo escuchaban.

Han pasado diez años desde que el gobierno anterior, dentro de sus discursos políticos, adoctrinaba a quienes lo escuchaban.

Para ese régimen hablar del Fondo Monetario Internacional se convirtió en algo así como una mala palabra, una grosería, pues lo satanizó por completo.

El régimen anterior se encargó de meter en la cabeza de las personas que organismos como el antes anotado lo único que buscaban es volver más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

Pues bueno, con ese “demonio” hoy el Ecuador busca llegar a acuerdos económicos.

El objetivo es lograr las fuentes necesarias de financiamiento que le permitan al país cumplir con todas sus obligaciones económicas.

Pero hay condiciones mínimas que apuntan, sobre todo, a bajar el gasto público.

Pero no se trata de no hacer obras. Se trata de ser eficientes con los pocos recursos que existen.

Para entenderlo mejor. Reducir el personal en las empresas públicas.

Hay burócratas que en redes sociales exteriorizaron su descontento con la medida.

¿Será acaso que se sienten incapaces de encontrar trabajo en las esferas privadas y por eso dependen netamente de los puestitos laborales logrados como favores políticos? Es necesario también revisar las subvenciones.

No puede ser que se siga creyendo que el mejor político es el que más dádivas le da al pueblo.

Si fuese así, y con esa misma lógica, ¿Por qué no hacen presidente al candidato que en cada proceso electoral regala sillas de ruedas, avena, arroz, etc.?

Los subsidios laceran terriblemente la economía de una nación, por eso, hablar de estos “beneficios” del Estado a determinados sectores de la sociedad es un despropósito.

El otro eje para lograr el financiamiento y estabilizar la economía es aumentar los impuestos. Esta última medida podría ser sumamente impopular, pero efectiva. O sino, miremos el espejo de Argentina, que con un reajuste a tiempo, sus números se equilibraron.