CIUDAD

Artesanos reparadores de botes, oficio tradicional en Puerto Bolívar


Para Nelson Carrión reparar un bote no solo implica soportar los rayos del sol al transcurrir el día, también conlleva la lucha constante de la competencia “pirata”.

“Vivimos a la voluntad de Dios, porque no hay a quien reclamar la vulneración de nuestros derechos, pero sí existe una Ley Artesanal que obliga a tener un título para poner un taller de trabajo, sin embargo, eso no es respetado”, expresó Nelson Carrión, artesano de El Oro.


Por Marjorie Ramírez

Para Nelson Carrión reparar un bote no solo implica soportar los rayos del sol al transcurrir el día, también conlleva la lucha constante de la competencia “pirata”.

“Vivimos a la voluntad de Dios, porque no hay a quien reclamar la vulneración de nuestros derechos, pero sí existe una Ley Artesanal que obliga a tener un título para poner un taller de trabajo, sin embargo, eso no es respetado”, expresó Nelson Carrión, artesano de El Oro.

“No hay protección por parte de las leyes, lo que hace que existan más personas indocumentadas que trabajan de forma clandestina, lo que provoca, que los pedidos de trabajos sean escasos”, mencionó.

Carrión tiene 57 años, es propietario del “Taller Mar Fibra”, atiende de lunes a domingo de 7:30 a 17:30 y repara de tres a cuatro botes a la semana.

Lleva más de 24 años ejerciendo la profesión de carpintero naval, mediante el cual dio estudio a sus hijas, ahora graduadas de Ingenieras Comerciales en la Universidad Técnica de Machala.

Este oficio lo aprendió en Manta, de un artesano, que conoció cuando trabajaba de administrador en un muelle, según relató.

Antonio Silva, también ejerce este oficio, comentó que lo adquirió de su padre quien era carpintero y ahora para él es una tradición que desea continuar con sus hijos.

Silva nació en Machala, Puerto Bolívar, donde tiene su taller de reparación, su horario de atención es de 8:00 a 12:30 y de 14:00 a 18:00.

Comentó que “en la actualidad para la reparación de los botes se utiliza el 80 % de fibra de vidrio, que la pide de Guayaquil por su bajo costo y el 20 % de madera, a diferencia de como se lo hacía antiguamente”, añadió.

Antonio Silva, de 54 años, sostiene que este trabajo le ha permitido dar estudio a su familia, “mediante este trabajo yo he podido educar a mis cinco hijos, una ya es graduada de Ingeniera en Contabilidad y a los cuatro últimos les gusta este oficio y decidieron trabajar conmigo en el taller.”

Algo que tienen en común Carrión y Silva, es asegurar que existe poca ayuda por parte del gobierno, lo que contribuye a que haya poco trabajo y a consecuencia de esto el personal que labora con ellos es inestable.

ANÉCDOTA

“Olvidar poner el secante y no dejar tapando los botes al momento de ir a casa, es el clásico de un artesano”, expresaron entre risas, Carrión y Silva.

COSTO

El costo y el tiempo en la reparación de un bote, varía dependiendo de la profundidad de las fisuras y de su tamaño.

Parchar algo pequeño va desde $ 20 a $ 50 y se tarda de una hora o un día en embarcaciones pequeñas, y reparar el daño del piso, rodones y pintada $ 1, 500 y varios meses de trabajo.

Además, los carpinteros navales se caracterizan por realizar diseños exclusivos, al gusto del cliente lo que implica variaciones en su costo.

Un barco de 12 toneladas de registro bruto, está por los $ 20,000 dólares aproximadamente.