OPINION

La esquizofrenia de Trump


Andrés Oppenheimer

Lo que es más, la presunta “crisis nacional” de inmigración de la que habló Trump es una farsa. De hecho, la inmigración ilegal ha disminuido en la última década. El número de inmigrantes no autorizados disminuyó de 12.2 millones en 2007 a 11.3 millones en la actualidad, según el Centro de Investigación Pew.

Pero cuando habló de Venezuela, Trump dijo lo correcto. Citó su reconocimiento a Juan Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela, lo que provocó aplausos de ambos lados políticos del pasillo.

Yo tenía miedo de que repitiera las declaraciones más recientes de la Casa Blanca de que “todas las opciones están sobre la mesa” en Venezuela, que le han dado munición propagandística a la dictadura de Maduro.

Maduro está tratando de presentarse como una presunta víctima del “imperialismo” estadounidense y de cambiar el eje de la conversación, para que en lugar de hablar de su presidencia ilegítima y de su crisis humanitaria pasemos a hablar de una guerra entre Estados Unidos y Venezuela.

Para su crédito, Trump no entró en ese juego, aunque hubiera sido mejor si se hubiera referido a Estados Unidos como parte de una coalición de las democracias más grandes del mundo que están exigiendo la restauración de la democracia en Venezuela.

Claro que Trump leyó este discurso de un teleprompter, lo que permitió que sus guionistas y asesores pudieran medir cada palabra.

Sería genial si, cuando Trump regrese a su rutina de enviar tuits y pronunciar discursos a sus partidarios, pudiéramos ver al estadista que vimos en este discurso hablando sobre Venezuela, y no al racista desaforado que vimos cuando habló sobre México. No tengo muchas esperanzas de que eso ocurra, pero ¡soñar no cuesta nada! (Segunda Parte)