OPINION

Editorial: Marcha atrás


La rectificadora Moreno continúa en sus andanzas. Ahora, el gobierno decidió dar marcha atrás en su intención de aumentar los intereses al cobro intereses en las tarjetas de crédito.

El nuevo mecanismo previsto ya no será aplicado, al menos por ahora. Así lo informó la Secretaría Nacional de Comunicación de la Presidencia.


La rectificadora Moreno continúa en sus andanzas. Ahora, el gobierno decidió dar marcha atrás en su intención de aumentar los intereses al cobro intereses en las tarjetas de crédito.

El nuevo mecanismo previsto ya no será aplicado, al menos por ahora. Así lo informó la Secretaría Nacional de Comunicación de la Presidencia.

Esta intención representaba un duro golpe a la clase media del país. Rever la decisión a tiempo es una ventaja, sin embargo, quedan, una vez más, las dudas sobre el origen de intentar tomar este tipo de medidas.

¿Hubo algún informe técnico previo que justifique la decisión? Si no lo hubo, entonces, ¿Por qué se autorizó?

El superintendente de Bancos debe dar serias explicaciones al país entorno a este tema.

No es la primera vez que el gobierno da marcha atrás con sus decisiones luego de un masivo reclamo popular.

Antes ya lo hizo con otras decisiones, también económicas, en la que gremios como los transportistas, por ejemplo, motivaron al régimen a desistir de sus pretensiones.

Entonces, ¿Era realmente necesario aumentar el cobro de los intereses en las tarjetas de crédito?

Y en caso de que sí sea necesario, ¿qué ofreció el régimen a la banca a cambio de evitar aumentar estos intereses?

La Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera debe dar explicaciones claras al país.

No basta con un escueto comunicado oficial del acuerdo alcanzado. Son necesarias respuestas integrales a fin de esclarecer todo tipo de dudas.

Si el régimen habla de luchar frontalmente contra la corrupción, pues también decir con transparencia toda la verdad se constituye en una muestra de que se pretenden hacer las cosas bien.

Los ecuatorianos estamos ávidos por respuestas. ¿Las darán? He ahí una amplia incógnita.