OPINION

Alcahueteando delincuentes


No se puede negar que las intenciones del gobierno son buenas: “recuperar lo robado”. Cualquier dinero les cae como anillo al dedo, luego del saqueo al que nos sometieron durante el gobierno de la década anterior. Tan desesperados están por recursos que hasta suscriben préstamos con tasas de interés altísimas, casi suicidas.

No se puede negar que las intenciones del gobierno son buenas: “recuperar lo robado”. Cualquier dinero les cae como anillo al dedo, luego del saqueo al que nos sometieron durante el gobierno de la década anterior. Tan desesperados están por recursos que hasta suscriben préstamos con tasas de interés altísimas, casi suicidas. Para viabilizar la recuperación de lo atracado, propusieron rapidito la Ley Anticorrupción y Protección del Denunciante, para con esta herramienta premiar al delincuente delator, que antes gozó de las mieles del delito cuando fue socio, compañerito o camarada de los malhechores de la década perdida.

El gobierno busca que le den soplando, dónde y quién tiene el billete robado. Ya veremos si entre bomberos se pisan las mangueras, o por el contrario, terminan protegiéndose entre secuaces. Por más buenas intenciones que tengan, la realidad es una: el testaferro es delincuente y su conducta se encuentra tipificada en el Código Penal.

No están dando un mensaje de honestidad con este tipo de enjuagues; más allá de tratar de recuperar los recursos robados, están logrando pactos por debajo de la mesa sin la participación de la Fiscalía, para premiar al testaferro, cómplices y encubridores. El hacer leyes que los premien legalmente, con hasta el 20 % del dinero levantado, solo resulta positivo para los infractores que, por beneficio de la ley, pasan a ser legítimos propietarios de una buena tajada del dinero mal habido.

No pueden seguir alcahueteando las andanzas de los delincuentes, no es difícil concluir dónde está parte del dinero robado, basta con ver dónde viven los parientes de los actuales prontuarios para que encuentren a algunos de sus testaferros.