OPINION

La esquizofrenia de Trump


El discurso del Estado de la Unión de Trump podría pasar a la historia como un caso de estudio sobre la esquizofrenia política: el presidente habló como un alocado demagogo racista sobre México, y como un estadista súper sensato sobre Venezuela.

El discurso del Estado de la Unión de Trump podría pasar a la historia como un caso de estudio sobre la esquizofrenia política: el presidente habló como un alocado demagogo racista sobre México, y como un estadista súper sensato sobre Venezuela.

Empecemos por México. En su discurso, Trump repitió desfachatadamente sus datos falsos sobre la inmigración para tratar de convencer al país de que la mayoría de los mexicanos son “bad hombres” que invaden este país, matan gente y le roban empleos a los estadounidenses. Todo eso son tonterías, con las que trata de mantener la lealtad de los xenófobos que lo apoyan.

En su discurso ante el Congreso, Trump presentó a una invitada, Heather Armstrong, cuyos familiares según dijo fueron asesinados por un inmigrante indocumentado.

“Pocos pueden entender tu dolor”, le dijo Trump. “Pero yo nunca olvidaré... No se debe perder una vida estadounidense más por el hecho de que nuestro país no haya logrado controlar su muy peligrosa frontera”.

Eso fue demagogia racista barata, porque casi todos los estudios serios coinciden en que los inmigrantes indocumentados en promedio cometen muchos menos crímenes violentos que los estadounidenses nacidos en este país.

Un estudio realizado en Texas por el Instituto Cato encontró que el promedio de condenas criminales por cada 100,000 residentes era de 899 inmigrantes indocumentados, 611 inmigrantes legales y 1,797 estadounidenses nacidos en el país.

¿Por qué Trump no presentó en su discurso a alguno de los miles de familiares de las víctimas de asesinos seriales nacidos en Estados Unidos? Casi todos ellos tenían armas semiautomáticas gracias a la negativa de Trump de apoyar leyes de seguridad contra las armas de guerra. (Primera Parte)