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Cristhian Blacio luchará por cumplir los objetivo de su club De ganar la Copa Diario Correo a jugar en Orense


Las calles de El Guabo fueron donde Cristhian Jonathan Blacio Espinoza, de 25 años, daba sus primeros pasos para ser un futbolista profesional.

A los 12 años inició su carrera como arquero cuando ingresó a la cantera de un club barrial Bolívar, hasta que el profesor Jonny Iturralde lo llevó a la Escuela de Futbol de El Guabo, donde estuvo por dos años.


Las calles de El Guabo fueron donde Cristhian Jonathan Blacio Espinoza, de 25 años, daba sus primeros pasos para ser un futbolista profesional.

A los 12 años inició su carrera como arquero cuando ingresó a la cantera de un club barrial Bolívar, hasta que el profesor Jonny Iturralde lo llevó a la Escuela de Futbol de El Guabo, donde estuvo por dos años.

Recuerda que tebía 15 años, cuando después de un partido un señor se le acercó y le propuso llevarlo al equipo pasajeño Cantera del Jubones, donde participó en la Copa Correo y fue elegido como mejor jugador del torneo.

Por su gran habilidad dentro de la cancha, además de la garra que demostraba, lo llevaron hasta el club Norte América de Guayaquil, pero por situaciones familiares le tocó regresar a la provincia.

Entrenó un mes por su cuenta para no perder ritmo, hasta que lo llamaron del club Cóndor de Arenillas, que llegó a ser su segundo equipo profesional.

Dijo que recuerda en 2012, el director técnico Ángel Gracia lo vio jugar e inmediatamente pidió a la directiva del club Orense que lo contraten, donde ha permanecido hasta lograr ascender a la serie B.

“Inicie como arquero, hasta que un profesor decidió probarme para que juegue como defensa y descubrió que era un recuperar de balone”.

El actual técnico de Orense, Humberto Pizarro, decidió probarlo en la posición de cinco, más adelantado que los defensas centrales, donde observó que rendía.

Reconoce que desde que se enamoró del futbol es hincha de Barcelona S. C. y es admirador del defensa del Real Madrid, Sergio Ramos, por su temperamento y su serenidad al marcar.

Su meta es formar una gran familia con sus compañeros para luchar por ascender a la serie A. “Le doy gracias a Dios por el don que me dio de jugar al fútbol, porque es una profesión que me gusta y dentro del campo siempre intento darlo todo”.

Dijo que la primera ocasión que debuto con el club verde, estaba muy nervioso pero aquel día estuvo acompañado en la defensa por Wilson Carabalí, quien le ayudó con su experiencia para contrarrestar los ataques de los rivales.