OPINION

Bachilleres del 2019


Les exhorto a reflexionar más allá de los avatares del día y remontar urgencias personales para pensar en Ecuador. Nuestra patria vive momentos de confusión, de corrupción, de carencia de horizontes.

Les exhorto a reflexionar más allá de los avatares del día y remontar urgencias personales para pensar en Ecuador. Nuestra patria vive momentos de confusión, de corrupción, de carencia de horizontes.

Los últimos diez años vividos por ustedes mientras preparaban su bachillerato han sido descritos como un lapso nefasto de nuestra historia nacional, como una época de un desquiciamiento colectivo y la consiguiente pérdida de horizontes engendrando, como resultado, una confusión generalizada sobre quiénes somos y a donde vamos. Perdimos la brújula, hoy estamos a la deriva. Ecuador está anclado en un pasado con páginas de gloria y también capítulos tristes. La patria no nació hace diez años. A ustedes les toca aclarar conceptos y restaurar pundonores.

La corrupción detectada en la década pasada es una pandemia. Ya no esconden la cara los corruptos, ahora se proclaman inocentes porque tienen expatriados y colocados a buen redado a los frutos de su rapacidad ¿serán ustedes parte de esta carcoma destructora o combatientes esforzados en las huestes del pundonor?

Aprópiense, bachilleres del 2019, de aquellos valores que construyen una persona de bien, amen la decencia y el honor, no engrosen las huestes de sinvergüenzas, moderno engendro que todo lo permite y todo lo niega.

Somos parte de una patria que exige responsabilidades, que repudia la corrupción que hoy infesta al país y necesita jóvenes valientes que decidan combatirla. El futuro del Ecuador está en las manos de las jóvenes generaciones que esperamos cumplan su deber con responsabilidad, con sacrificio, con decisión, con optimismo, pensando en la patria más allá de intereses personales. (Segunda parte)