OPINION

Editorial:Falencias en la Ley


La normativa legal vigente en el país tiene una serie de garantías a los derechos humanos que se constituyen, en la práctica, en una especie de beneficios para los delincuentes.

Por ejemplo, en el caso de la violencia de género, en los juzgados, lamentablemente, los procesos se dilatan y derivan en una revictimización de las mujeres.


La normativa legal vigente en el país tiene una serie de garantías a los derechos humanos que se constituyen, en la práctica, en una especie de beneficios para los delincuentes.

Por ejemplo, en el caso de la violencia de género, en los juzgados, lamentablemente, los procesos se dilatan y derivan en una revictimización de las mujeres.

Eso causa, como consecuencia lógica, que las violentadas abandonen los procesos e impere el temor.

En el caso de la delincuencia común, las circunstancias son distintas, con similares consecuencias.

En el Código Orgánico Integral Penal existe la alternativa de la sentencia abreviada, un mecanismo que da al delincuente la posibilidad de declararse culpable. Si lo hace, la pena puede verse reducida a la mitad o hasta la tercera parte de la condena, según sea el caso.

Eso implica que los uniformados y fiscales se demoren más tiempo en investigar y meter presos a los delincuentes que ellos en salir, lo que genera una especie de desmotivación al momento de pretender “limpiar las calles” de quienes cometen actos ilícitos.

Y el resultado es tener a una ciudadanía temerosa, con la sensación de inseguridad latente.

En solo este par de ejemplos se representa la necesidad de modificar y endurecer las leyes, con la finalidad de ser lo menos flexibles con los autores de delitos, porque no se trata de tener a menos personas en las cárceles, sino más bien, contar con más gente honesta libre.

En la Asamblea Nacional está la responsabilidad de modificar el marco legal vigente y sus reglamentos de aplicación con la finalidad de evitar que más personas pierdan sus vidas en sus hogares o en las calles.

Insistimos, las vidas de los ecuatorianos están en las manos de los asambleístas, ojalá y estén conscientes de ello.