OPINION

Editorial: Cuestión de género


Tras los últimos hechos de violencia de género registrados en el país es necesario que las propias mujeres sean las que se empoderen de sus derechos, pero partiendo desde quienes tienen el poder.

Tras los últimos hechos de violencia de género registrados en el país es necesario que las propias mujeres sean las que se empoderen de sus derechos, pero partiendo desde quienes tienen el poder.

En hora buena apareció la presidenta de la legislatura, Elizabeth Cabezas, a dar su mensaje a la nación para decirle a las mujeres que viven en este país que no están solas.

Pero como ella, también deben aparecen otros personajes de relevancia nacional, como por ejemplo, la fiscal general del Estado, Ruth Palacios; o las asambleístas nacionales y provinciales, así como quienes ocupan altas dignidades seccionales, locales o nacionales.

El entorno que envuelve al país demanda de una lucha frontal contra la violencia y contra el machismo.

Para el efecto, es necesario que esta problemática social sea visibilizada en toda su dimensión.

El enemigo está en casa. Por lo general, es el círculo cercano de las víctimas el que incurre en estas atrocidades.

Es decir, propios primos, tíos, padres, abuelos, hermanos, son quienes agreden física y psicológicamente a las mujeres, aparte que también desde ellos surge mayoritariamente la violencia sexual.

Eliminar la violencia de género y acabar con los femicidios en el país es tarea de todos, de eso no existe ninguna duda. Sin embargo, es clave que entendamos a plenitud la gravedad de lo que ocurre en el Ecuador.

Al margen de la dotación y preparación de los policías, de los esfuerzos para reducir la delincuencia, es urgente comprender la magnitud de la lamentable situación de vulnerabilidad en la que están las mujeres.

La mirada patriarcal, acompañada de estereotipos, fortalecen aún más las desigualdades e inequidades existentes entre hombres y mujeres.