CIUDAD

Marcelo Valverde, 50 años de producir el mejor café del mundo


El café de Don Marcelo es tan popular como su dueño, el prestigio por su calidad, sabor y aroma, trasciende los límites nacionales para ocupar un sitio de honor en algunos países del mundo.

Por Jhon Carrión Alvarado

El café de Don Marcelo es tan popular como su dueño, el prestigio por su calidad, sabor y aroma, trasciende los límites nacionales para ocupar un sitio de honor en algunos países del mundo.

Desde 1968, Marcelo Segundo Ulpiano Valverde Feijóo, empezó a tostar y moler café para la distribución local, negocio que creció hasta ganar espacio de privilegio en varios mercados nacionales e internacionales.

Las actitudes de comerciante, este zarumeño que hace poco cumplió 93 años de vida, las tuvo desde niño, cuando jugaba con sus primos y vecinos a “la tiendita”, donde era el dueño y el que vendía imaginados productos.

En la vida real, el primer local que puso, en 1958, estuvo ubicado en la calle San Francisco, poco a poco, con su constancia y trabajo fecundo, consiguió vencer obstáculos, hasta convertirse en un exitoso comerciante, situación que mejoró cuando introdujo la venta de café.

Marcelo Segundo Ulpiano, a pesar de sus logros, no tiene poses de grandeza, es humilde, jovial, alegre, sin importar quien sea su interlocutor siempre tiene una broma lista para romper el hielo e iniciar una amena conversación.

Para su esposa, María Piedad Peñaloza, él es el compañero ideal, porque está preocupado constantemente por los suyos y dispuesto a trabajar sin descanso para que nada falte y la felicidad colme cada momento de sus existencias.

TRADICIÓN

La tradición comercial y el reflejo de sus buenas acciones, se ven transparentadas en sus hijos: Pablo, Lucho, Vinicio y Javier, ellos tienen sus propios negocios y mantienen viva la producción de café. Solo su hija Marilú, que vive en Quito, efectúa otras actividades.

Valverde Feijóo sabe que nadie puede ni imitar ni superar a su producto insigne, dice que el mejor “café del mundo” se da porque utiliza granos de altura, sin mezclarlos con nada, y que debe ser “producido en Zaruma, o no obtendrán resultado positivos”.

Su actual tienda es tan considerada, que a más de sus clientes regulares recibe con frecuencias la visita de famosos personajes ecuatorianos y de otros países, los que lo quieren conocer y descubrir el proceso de elaboración de su exitoso artículo.

Cuando se visita Zaruma, al pasar por el centro histórico, exactamente en la calle Bolívar, el delicioso aroma a café colma el ambiente, basta con seguir el rastro y se llegará sin dificultad a la tienda de Don Marcelo, el encuentro con el mejor café del mundo y con un hombre sencillo pero carismático, será inevitable e inolvidable.