OPINION

Editorial: Violencia


El gobierno de Lenín Moreno ha dado síntomas de xenofobia que el domingo superaron sus propios límites.

Partamos por entender que la xenofobia es la fobia al extranjero o inmigrante, cuyas manifestaciones pueden ir desde el simple rechazo hasta las agresiones y asesinatos.


El gobierno de Lenín Moreno ha dado síntomas de xenofobia que el domingo superaron sus propios límites.

Partamos por entender que la xenofobia es la fobia al extranjero o inmigrante, cuyas manifestaciones pueden ir desde el simple rechazo hasta las agresiones y asesinatos.

El comunicado –irresponsable- que se emitió desde la cuenta en Twitter del presidente Moreno desató una ola de violencia en Ibarra. Sí, fue a raíz de ese comunicado, porque allí, el primer mandatario dispuso conformar brigadas para revisar la situación legal de los migrantes en las calles del país. Es decir, inició la cacería de brujas.

Amplio ha sido el debate, sobre todo en redes sociales, para explicar que los crímenes no tienen nacionalidad. ¿O acaso solo los venezolanos matan o violan? O sino, recordemos el fresco caso de Martha.

Restringir el ingreso a los venezolanos al país atenta no solo a sus derechos humanos, sino también a acuerdos y tratados internacionales.

La justicia debe ser para todos y la seguridad ciudadana, tarea de todos. Esa debe ser la prioridad.

Los ecuatorianos se sienten desprotegidos, porque la Policía no dispara, porque no hay suficientes uniformados y porque la delincuencia siempre está algunos peldaños más arriba en dotación, planificación, estrategia y armas.

Es obvio que existen fallas desde la cabeza principal, responsable de la seguridad ciudadana, en este caso, el Ministerio del Interior, una cartera de Estado que le ha generado inconvenientes al primer mandatario, por ello, alrededor de una decena de casos se han tornado mediáticos, sin una acción efectiva de parte de quienes están llamados a hacerlo.

Lo triste de todo esto, es que los desatinos del morenismo degeneran en que los ecuatorianos saquen ese lado negativo, ese odio contenido, producto de los desatinados pronunciamientos de quien se supone es el llamado a orientar al país, el señor presidente.