OPINION

Editorial: Otra víctima más


¿Cuántas personas más tienen que perder sus vidas para hacer los correctivos? Todavía está latente la muerte del sargento Climaco Cañar en Puerto Bolívar, en una balacera en la que no disparó por temor a ir preso.

¿Cuántas personas más tienen que perder sus vidas para hacer los correctivos? Todavía está latente la muerte del sargento Climaco Cañar en Puerto Bolívar, en una balacera en la que no disparó por temor a ir preso.

Este fin de semana, otra vez, la delincuencia le gana la batalla a la institución policial. Esta vez la víctima fue una mujer embarazada, quien fue apuñalada delante de al menos cuatro uniformados armados.

¿Por qué no dispararon? Fácil, se sienten desprotegidos, no solo por las leyes, sino hasta por su propio gobierno.

El hecho del sábado en Ibarra desnuda la fragilidad con la que se gobierna desde el Ministerio del Interior.

Recordemos que en esa misma provincia hoy un servidor policial está preso por usar su arma de dotación en Mascarilla para reprimir un hecho violento.

Ahora recién la ministra del Interior, María Paula Romo, difunde en Twitter “lo he dicho al interno de la Policía, lo han comunicado los generales y el mando, y lo repito. Así lo permite la ley: cuando se trata de defender una vida o evitar un delito, la Policía no solo tiene la facultad de usar la fuerza, tiene el deber de hacerlo”.

Claro que tiene el deber de hacerlo y claro que lo saben los policías, pero cuando utilizan sus armas, van presos.

Y encima, ellos mismos deben buscarse sus abogados porque ni eso les gestiona el Ministerio del Interior.

Los uniformados se sienten desprotegidos porque no hay mano dura desde la cabeza del organismo.

La delincuencia campea porque se sienten en libertad de hacer lo que les plazca, ya que saben que no hay quién los frene.

No nos vayamos muy lejos. Miremos a nuestra frontera sur. En Huaquillas los hechos delictivos avanzan a diario, las muertes continúan y la Policía: bien, gracias.

Pues bueno, si los señores servidores policiales no quieren ejectuar lo que deben, llamemos a los señores militares para que de una vez por todas estén en nuestras calles.