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Carmita Solano, una comerciante guerrera


En la segunda planta de San Antonio Plaza, área de juguerías está doña Carmita, una mujer de unos 50 años, que luce su rostro cansado de tantos años de trabajo en el comercio, pero que tiene un objetivo que cumplir.

En la segunda planta de San Antonio Plaza, área de juguerías está doña Carmita, una mujer de unos 50 años, que luce su rostro cansado de tantos años de trabajo en el comercio, pero que tiene un objetivo que cumplir.

Madre de cuatro hijos, tres mujeres y un varón, este último vive en Estados Unidos con su familia, mientras que las mujeres, una es economista, la otra Ingeniera y la ultima aún esta cursando sus estudios secundarios.

“Gracias a mi trabajo del comercio eh podido darles el estudio a mis 4 hijos, ellos han sido mi motor para continuar con el trabajo, no desmayar frente a diferentes adversidades de la vida” dijo la comerciante.

Unas cuantas canas cubren ya su cabellera color castaño, unas arrugas en su rostro demuestran su edad dorada, y con sus manos frágiles aún coge el hielo para poner en la licuadora y servir a sus clientes con los mejores jugos naturales.

Entre los jugos que ofrece están de durazno, mora, frutilla, mango, melón guineo y además jugos nutritivos para personas que tienen anemia, quieren bajar de peso, o para el cerebro. “Algunas mamitas han venido a comprar el jugo milagroso para que sus hijos salgan bien en los exámenes” expresó con una sonrisa.

No quiso dar el secreto del jugo milagroso, pero indicó que uno de los ingredientes es el huevo de pata con todo el cascarón.

HISTORIA EN EL COMERCIO

Antes trabajó por un lapso de 13 años en el ex mercado central, pero cuando lo derribaron se quedó sin empleo, preocupada porque debía seguir apoyando a sus hijos en el estudio, decidió experimentar y arrendó un local en la nueva plaza.

Hizo prestamos, para poder adecuar el área, pensaba que todo iba a marchar bien, pero se ha decepcionado porque la gente casi no llega hasta la segunda planta donde están los locales de ropa, bazar, calzado y juguería.

Sin embargo, se ha encomendado a Dios para poder salir poco a poco de las deudas, ahora ya tienen unos cuantos clientes, su objetivo es pagar las deudas por completo y poder ahorrar para cuando ya no pueda trabajar.

Carmita vive en la parroquia cacaotera, El Progreso, y a las 5h00 se levanta para atender a su mamá que vive con ella, luego sale a la parada de bus para esperar que una camioneta la pueda traer hasta el centro de la ciudad.

A las 6h30 llega para abrir su negocio, limpia y pone todo en orden para esperar a sus clientes, hasta el mediodía trabaja, porque menciona que ya luego se vuelve más solitario la segunda planta del mercado.

Esa misma rutina es todos los días, contó que ya esta un poco cansada, pero debe seguir hasta que dios le de vida.

“Mi mensaje a las mujeres de hoy en día, es que no se aferren a su pareja, primero son sus hijos y deben ser independientes” finalizó la comerciante de jugos.