OPINION

Editorial: Bajo Alto


Al menos $ 19,2 millones debe invertir el gobierno en la planta de licuefacción de Bajo Alto.

Esa millonaria suma es para solucionar una docena de fallas graves detectadas en esa planta.

Y lo que es peor. Para solucionar todo esto, la planta deberá detenerse como mínimo 150 días.


Al menos $ 19,2 millones debe invertir el gobierno en la planta de licuefacción de Bajo Alto.

Esa millonaria suma es para solucionar una docena de fallas graves detectadas en esa planta.

Y lo que es peor. Para solucionar todo esto, la planta deberá detenerse como mínimo 150 días.

¿Cómo le afecta esto a los ecuatorianos? Esta planta fue construida como una fuente alternativa de energía para las empresas.

Es decir, reemplazar la electricidad o el gas licuado de petróleo por gas natural, que es más económico y amigable con el ambiente.

En la teoría es magnífico, sin embargo, los problemas aparecen. Por ejemplo, según el informe de la empresa española Tecnatom, al inicio de la construcción de la planta, en noviembre de 2009, no tenían la licencia ambiental, que recién fue emitida en noviembre de 2010. Eso implicó que en el contrato principal de construcción no se cumplieron los aspectos ambientales ni los planes de monitoreo durante la ejecución de la obra.

Pero además, esta planta tiene problemas de hundimientos en ciertos sectores, líos con la provisión de energía, en fin, una serie de dificultades en tan solo diez años de operaciones.

Estos hundimientos fueron ocasionados, según el informe, por el diseño incompleto y una construcción deficiente.

Es lamentable que en medio de tanta crisis, nos encontremos que los corruptos no solamente se llevaron la plata, sino que encima, a los ecuatorianos nos toca repagar porque lo que supuestamente hicieron lo hicieron mal…

Es decir, aquí no aplica ni siquiera aquella mala frase de “roba pero hace”, pues aquí se roban, arman una estructura con sobre pecio tan mal hecha que toca rehacer.

Hoy llega el señor ministro. Esperemos que sus respuestas sean contundentes, no solo para buscar soluciones, sino también para castigar a los responsables como debe de ser.