OPINION

Editorial: Muertes violentas en la frontera


Huaquillas se ha convertido en el nicho predilecto de los delincuentes para cometer actos al margen de la ley.

¿La razón? Al ser una ciudad fronteriza, encuentran formas muy fáciles de escapar por al menos 19 pasos clandestinos hacia el Perú.


Huaquillas se ha convertido en el nicho predilecto de los delincuentes para cometer actos al margen de la ley.

¿La razón? Al ser una ciudad fronteriza, encuentran formas muy fáciles de escapar por al menos 19 pasos clandestinos hacia el Perú.

En el 2018, las muertes violentas registraron un 70 % de aumento, con relación al 2017 y esto es tan solo un indicativo de lo peligroso que se ha tornado este cantón.

Lo peor de todo es que la sensación entre los fronterizos es de abandono por parte de las autoridades.

Quieren más policías, mayor patrullaje y hasta que los militares salgan a controlar la delincuencia.

Sin embargo, nada de eso ocurre. En las calles, la sensación es de temor. Y pocos son los que quieren hablar. Temen por sus vidas. No es exageración.

Es momento de lograr un mayor control para proteger a la población. Es deber del Estado hacerlo, así lo establece la Constitución.

Sin embargo, la percepción ciudadana es que nada se hace al respecto para salvaguardar sus vidas.

Pero en Huaquillas no es el único inconveniente de esta magnitud. En Machala la situación es similar, solo que menos visibilizada.

Y ni qué decir de Pasaje, el segundo cantón más violento de la provincia, según las estadísticas de la Policía Nacional.

El gobierno debe hacer algo y de forma urgente. Enviar a los militares a las calles para participar de los operativos antidelincuenciales sería lo ideal, todo depende de la decisión política del régimen para disponer aquello.

Para el efecto es necesario un Decreto Ejecutivo, cuestiones de la burocracia para intentar ayudar a los ciudadanos.

Hasta que eso ocurra, los orenses seguimos en un estado de indefensión, desprotegidos, con policías sin armas, o armados pero sin municiones y los delincuentes hacen su fiesta.