OPINION

Editorial: Medidas


Los transportistas a diésel triunfaron en la batalla contra el gobierno de Lenín Moreno, que no pudo sostener su primera decisión económica fuerte: el alza del precio de ese combustible.

Los transportistas a diésel triunfaron en la batalla contra el gobierno de Lenín Moreno, que no pudo sostener su primera decisión económica fuerte: el alza del precio de ese combustible.

La victoria de ese gremio se da por razones específicas. Nunca aceptaron negociar por separado con ministros, asesores y secretarios, como sí lo hicieron, por ejemplo, los taxistas.

“Divide y vencerás” dice un viejo adagio que lo aplicó a la perfección el régimen con los taxistas.

Pero también, el éxito del sector transportista de vehículos a diésel tiene mucho que ver con la falta de una política económica clara, con convicciones y sobre todo, precisiones en torno de las reales razones por las que el presidente Lenín Moreno toma ese tipo de decisiones.

Si el régimen dio un paso atrás en la decisión de incrementar el precio del diésel, ¿significa acaso que esa medida nunca fue realmente necesaria?

Esa es la percepción que queda en el ambiente, pues por algo regresó y dejó todo como estaba.

Por eso, es necesario que el gobierno defina de una vez por todas qué es lo que realmente anhela para el Ecuador, cómo lo desea conseguir y para qué lo que quiere lograr.

Esa ruta económica poco clara es la que determina que el crecimiento del país para este año sea escasa, según las proyecciones de los organismos oficiales.

Dicho en términos fáciles de entender, este año los ecuatorianos tendrán poco dinero disponible para invertir, adquirir bienes o servicios o para, incluso, tomar otras decisiones.

¿Por qué? Las empresas se abstienen de invertir, de producir más porque no hay quién les compre, entonces, no se genera más empleo y la economía se estanca.