OPINION

Editorial: Corrupción


Los efectos que genera la corrupción en los ecuatorianos son devastadores. Lamentablemente, este mal aparece a todo nivel.

Por ejemplo, un vigilante de tránsito detiene en la calle a un conductor, detecta inconsistencias en el vehículo y determina que no puede continuar con su viaje.


Los efectos que genera la corrupción en los ecuatorianos son devastadores. Lamentablemente, este mal aparece a todo nivel.

Por ejemplo, un vigilante de tránsito detiene en la calle a un conductor, detecta inconsistencias en el vehículo y determina que no puede continuar con su viaje.

El conductor, apremiado por la urgencia, soborna al vigilante para seguir adelante. Kilómetros más adelante, un desperfecto mecánico de su vehículo ocasiona un accidente de tránsito.

Mencionada esta analogía, algo similar ocurre con en los más altos niveles. Porque la corrupción está presente, por desgracia, en todos los niveles y por ello, afecta a todos.

Ese es el principal problema que tiene al Ecuador sumido en la pobreza. No es un mal de ahora, es de siempre.

Así tenemos los casos recientemente desvelados en los que aparecen involucrados altos funcionarios.

Pero no solo las obras del anterior gobierno están manchadas con estos actos de corrupción.

Lo realmente preocupante son las malas prácticas en las que políticos jóvenes se ven involucrados.

Apena sobremanera saber que están manchados quienes se supone son los sucesores políticos y que guiarán al país a un nuevo rumbo.

¿Esos corruptos menores de 35 años de edad representan realmente a los jóvenes?

Aquí hay una enorme corresponsabilidad de las organizaciones políticas, autoridades y el Estado como tal.

Los partidos y movimientos deben formar de mejor manera a sus militantes. Las autoridades deben tener valores, los cuales, si bien es cierto, nacen desde el hogar, también es cierto que en el camino se atrofian.

Y obviamente, los ciudadanos también deben comprender que en cada uno de nosotros está el poder para cambiar el sistema.

No nos podemos quejar que el resto es corrupto cuando coimamos a los agentes de tránsito. ¿Ese es el ejemplo que le damos a nuestros hijos?