OPINION

Lo primero: la amabilidad


Dice Feopalam: -- No solo de pan vive el hombre, sino también entre otras cosas, del esplendor del firmamento en una noche clara y estrellada, del poema de esperanza que nos ofrece cada amanecer, de los fantásticos colores del atardecer cuando el sol se oculta en la belleza de los arboles floridos, de la fragancia de las flores, de la hermosura y majestad del mar que rompe en los peñascos, de la serena belleza de las montañas y finalmente del cariño, afecto, ternura y amabilidad que le ofrecen sus semejantes.

Dice Feopalam: -- No solo de pan vive el hombre, sino también entre otras cosas, del esplendor del firmamento en una noche clara y estrellada, del poema de esperanza que nos ofrece cada amanecer, de los fantásticos colores del atardecer cuando el sol se oculta en la belleza de los arboles floridos, de la fragancia de las flores, de la hermosura y majestad del mar que rompe en los peñascos, de la serena belleza de las montañas y finalmente del cariño, afecto, ternura y amabilidad que le ofrecen sus semejantes.

Hablar de los seres humanos y las relaciones que se crean dentro de las relaciones familiares, sociales, comerciales o de cualquier índole es hablar de la confianza y la amistad entre todas las personas. Ser amable, cortes, atento, agradable, sonreír a los demás parece ser cosa del pasado. No sirve de nada brindarle pan, y otras cosas materiales, si somos malgenios, tenemos respuestas descorteses, miradas iracundas, las palabras groseras se escucha con impotencia en oficinas públicas junto a un letrero que dice: todo aquel que reclame a un funcionario será sancionado con el rigor de la ley.

No será mejor atender a las personas, con cordialidad, con una grata mirada y un apretón de manos fuerte y sincero, hablar serenamente y con seguridad sin alzar la voz, evita discusiones que no conducen a ninguna parte. Cuando alguien está equivocado debe admitirlo pronto y con franqueza

Los problemas hay que solucionarlos con prontitud, cortesía y humildad. Cumpla todo lo que promete, haga que se respete su palabra, agradezca los favores pequeños como los grandes, sea integro, sincero, correcto y leal, siéntase orgulloso de su apariencia y su trabajo, irradie amistad, entusiasmo y buena voluntad, jamás adule, sus actos definen su personalidad.

Los perdedores viven lamentándose del pasado. El éxito depende de la capacidad que tengamos para hacer sentir bien a todas las personas.