CIUDAD

Una veintena de policías están sin equipos de comunicación


A más de las dificultades con las armas y sus respectivas municiones, los agentes del GOM tienen problemas con la dotación oportuna de equipos de comunicación. Veinte de ellos no cuentan con radios al momento de sus patrullajes, además, sus motos no reciben mantenimiento desde noviembre del año anterior.

Por Luis Becerra

Cerca de 20 policías del Grupo de Operativos Motorizados de Machala (GOM), no cuenta con equipo de comunicación para atender las emergencias o pedir refuerzos.

En Machala son 60 policías que pertenecen a este grupo operativo, pero en las calles mínimo 40 motorizados deben ser los que patrullan el circuito Páez y Rocafuerte (centro de la ciudad).

Según Jorge (nombre protegido), para lograr comunicarse, los agentes piden prestada la radio a los que salen francos (libres), pero de todas formas no se abastecen.

“No podemos pedir radios porque no hay en la provincia, al igual que las armas dicen que ya han solicitado y en un mes llegarán”, manifestó.

Jorge mencionó que nunca olvidará cuando un compañero casi es asesinado por delincuentes.

Contó que su amigo estaba en las calles 10 de Agosto y Arizaga, en Machala, cuando se percató que una camioneta se cruzó en dos ocasiones el semáforo en rojo e inició la persecución.

El uniformado no contaba con una radio, entonces optó por llamar al ECU - 911 con su celular, sin embargo, la institución de emergencia le pedía que se identifique, pero él por la velocidad en que conducía sólo atinaba a gritar la dirección para que envíen refuerzos.

Después de tanta insistencia decidió apagar el móvil y continuar con la persecución.

Cuando logró interceptar el carro, se bajaron tres sujetos que lo apuntaban con armas de fuego, por ello, su reacción fue esconderse atrás de la moto, pues tampoco tenía un arma de dotación para repeler el ataque.

Los individuos se acercaban a él y gritaban que lo iban a matar, pero cuando estaban a tres metros, de casualidad pasó una unidad operativa y lo ayudó.

“Si no llegaban lo mataban al compañero y esto son las cosas por las que siempre pasamos los policías y a nadie le importa, porque solo cuando hay un muerto llegan ministros, generales y comandantes para la foto”.

ARMA

Sobre el arma de dotación, los 10 los agentes no son los únicos afectados, pues por este problema también atraviesan los gendarmes graduados en las promociones 2017 y 2018 que llegaron a El Oro.

Los dos grupos son conocidos como tercera corte y cuarta corte que los conforman cerca de 200 uniformados distribuidos en Huaquillas, Arenillas, Zaruma, Santa Rosa, Pasaje y Machala.

Cabe recalcar que el jefe de la Policía de Huaquillas es el único que gestionó para que entreguen armas de dotación a su personal, porque el índice delincuencial es mayor en la frontera.

El policía indicó que este problema se intensificará porque están por llegar los nuevos graduados de la quinta corte, quienes tanpoco contarán con armamento.

MOTOCICLETA

Otro problemas que existe es el mantenimiento de las motocicletas, que desde noviembre del 2018, los policías utilizan de su sueldo para cambiar el aceite o reparaciones mínimas.

“Si es costoso reparar la moto, es arrumada en el comando porque no hay una mecánica donde llevarlas ”, indicó.

Diario Correo buscó una entrevista de Danilo Maridueña, Gobernador de El Oro, sin embargo, expresó que no está autorizado para dar declaraciones sobre el tema.

Además en un diálogo telefónico con este medio, Víctor Hugo Tapia, Comandante de la subzona El Oro, precisó que difundir este tipo de contenidos pone sobre aviso a los delincuentes y que tomará acciones legales.

SENTENCIA

Para Evelyn Palacios, las leyes en Ecuador son corruptas, pues es testigo como su esposo, quien es oficial de la Policía Nacional, fue procesado por una delito de extralimitación de la fuerza y su cuñado, el sargento Clímaco Cañar, fue asesinado de un disparo.

El conviviente forma parte de los 37 policías que fueron procesados en el caso de torturas a internos del Centro de Rehabilitación Social de Turi, en Cuenca.

Los jueces del Tribunal de Garantías Penales de Azuay señalaron que los uniformados no incurrieron en el delito de tortura, pero sí hubo extralimitación de la fuerza en un acto de servicio y por eso emitieron ese fallo.

Este caso ocurrió el 31 de mayo del 2016 cuando la Policía Nacional solicitó permiso para realizar un operativo y buscar objetos prohibidos dentro de las celdas de un pabellón de este centro penitenciario ubicado en la parroquia cuencana de Turi.

El fallo determinó 106 días y 16 horas de prisión para los 37 agentes y los deben cumplir en el mismo centro penitenciario de la capital azuaya.

Como reparación integral a los detenidos de la celda que se irrumpió, deberán pagar USD 500 y dar atención psicológica y médica.

El sargento Clímaco Cañar, quien fue asesinado el 25 de diciembre del 2018, es cuñado de Palacios. Ella manifestó que el crimen se registró porque él no utilizó su arma de dotación y optó por dialogar con el delincuente.

BURLADOS

“Mi esposo actuó por persuadir a los 480 delincuentes para evitar que se fuguen y hoy está sentenciados porque los Derechos Humanos solo protegieron a los delincuentes”.

La Ministra del Interior, María Paula Romo, llegó un día después del crimen de Clímaco y según los familiares de él, ofreció ayuda y que no dejará desamparada a las hijas del policía abatido.

“La Ministra vino a ofrecernos una casa y apoyo psicosocial, pero nunca cumplió, solo llegó por los 15 minutos de fama y eso es una payasada para toda la familia que pasa este dolor”.

La mujer indicó que no buscan un abrazo, sino que las leyes en el país “sean correctas, pero no corruptas, por el bien de todos los policías que están en las calles”.

Con Romo también llegó el General Inspector, Nelson Humberto Villegas Ubillús, quien dijo que el policía debe ofrendar la vida si es necesario.

“Esto debe fortalecer a la institución, porque la sangre vertida por uno de los nuestros, no puede quedar en el aire y se trabajará con mayor compromiso”, dijo.

Para Manuel, agente de la Policía Judicial, estás palabras son una burla para los gendarmes que patrullan en las calles, porque “lo ideal es que las leyes nos protejan”.