OPINION

Editorial: Policías sin armas


Este diario estructuró un reportaje para visibilizar las carencias que tienen los señores agentes policiales para realizar su trabajo en la provincia.

La falta de armas de dotación es tan solo la punta del iceberg de un problema estructural.


Este diario estructuró un reportaje para visibilizar las carencias que tienen los señores agentes policiales para realizar su trabajo en la provincia.

La falta de armas de dotación es tan solo la punta del iceberg de un problema estructural.

Hay uniformados que pese a tener armas, no cuentan con las municiones. Existen policías que ellos mismos deciden adquirir las balas porque saben que sus vidas son las que están en riesgo.

Los chalecos antibalas es otro inconveniente, así como las demás protecciones para el resto de sus extremidades. ¿Cómo pretenden frenar la delincuencia en esas condiciones?

Lo lamentable de todo esto es el silencio cómplice de las autoridades. Ya hubo gendarmes que murieron en su labor, precisamente por no tener lo necesario para repeler la delincuencia.

Pero las autoridades o los altos mandos de la entidad prefieren callar, porque consideran que si dicen algo será “alarmar” a la ciudadanía y poner en “sobreaviso” a las bandas delincuenciales de las condiciones en las que están los uniformados.

No señores, la solución no está en callar. Al contrario, hay que hablar. Hay que decirlo, hay que publicarlo, porque solo de esa manera se podrá establecer una política pública integral antidelincuencial.

No hacer nada contribuirá a fortalecer la delincuencia y sus espacios de dominio en la provincia y el país.

A partir de la visibilización pública de estos hechos esperamos que las autoridades del Ministerio del Interior establezcan como prioridad la dotación de armas, chalecos y radios a los gendarmes.

Es un suicidio ir a atender una emergencia reportada al ECU 911 sin contar ni siquiera con gas pimienta.

No podemos enviar a nuestros servidores policiales a morir. El país requiere sensibilidad, pero sobre todo, el gobierno necesita priorizar la inversión. Aquí no están en juego votos, sino vidas.