CIUDAD

El artesano distribuye su propia línea de calzado en Machala Esteban y su ‘chic’ con las manos


Pocos conocen el origen del calzado querubín de “Chic Madrid”.

¿De dónde provienen esos zapatos lujosos y caros?, pues Esteban Robles tiene la respuesta a la orden.


Por Natasha Maldonado Mogro*

Pocos conocen el origen del calzado querubín de “Chic Madrid”.

¿De dónde provienen esos zapatos lujosos y caros?, pues Esteban Robles tiene la respuesta a la orden.

Era 1970 y con apenas 10 años, Esteban tenía claro lo que deseaba realizar cuando crezca.

No tardó para darse cuenta que en sus manos, blancas y con pegamento amarillo, tenía que hacer.

Su pasión se acrecentaba en cuanto observaba la elaboración de calzados.

Aún le cuesta creer que su arte esté intacta pese a su desprendimiento de córneas.

Era el año 2000 y pese a la crisis económica del país, Esteban planeaba salir del Ecuador.

Debido al quebranto económico, con cuatro hijos y esposa, deja el país y vende su fábrica de zapatos.

Él sabía a lo que se iba a enfrentar. Con 40 años y una trayectoria para nada despreciable en zapatería, no le dieron cabida laboral en España, le exigían orden de trabajo y en este país se desconocía de una tal “orden de trabajo”.

A raíz de la decadencia laboral, a su primera hija, Nancy Lucía, le detectan con 14 años esclerosis, un médico cubano les comunica que su hija tendrá problemas a futuro.

En su país natal, Esteban sabe que en el mandato presidencial sigue Jamil Mahuad. Año 2000 y Esteban prefirió quedarse cuatro años más en el continente europeo. A pesar de no haber ejercido su labor en tal país, nunca desvaneció su ilusión de volver a tener su fábrica que llamaría luego “Vanessa”.

Entre tanto, frente a diario Correo, justo donde no pega el sol, cruzando la calle a 35 pasos, se ubican Esteban Robles y su esposa Nancy Vega.

Su matrimonio ha perdurado tras las adversidades y falencias, crisis e ilusiones, con cuatro hijos de por medio. Ofrecen a los machaleños calzados y decoraciones en todo ámbito.

El arte no sólo lo tengo yo, indica Esteban, ella se luce con cada detalle que otorga a las decoraciones.

Con cuatro nietos, disfrutan de los placeres de la vida y del trabajo, sus hijos son jóvenes emprendedores mientras sus hijas ya están casadas, Nancy Lucía, la primera de los cuatro, actualmente tiene dos retoños, mientras que su segunda hija, Vanessa, comparte la vida con sus dos hijos y esposo.

El tercero tiene 26 años y es graduado en artes plásticas y su último vive en Guayaquil y estudia artes.

El matrimonio Robles Vega despierta de lunes a sábado a las cinco de la mañana, pues a esa hora empieza su jornada.

Nancy, con una sonrisa, cuenta que basta con que le mencionen el personaje o la temática de la fiesta y ya tiene sus diseños cortados y decorados.

Esteban le ayuda cada que tiene tiempo y a pesar de no ver a sus hijos seguido se encuentra feliz por seguir con su esposo, quien desde que están juntos le brinda su apoyo.

Esteban, un año atrás, en el mes de agosto fue su última operación de su córnea derecha.

Y aunque el doctor le indicó que se le imposibilita seguir con su trabajo, él no pone excusa para dejar de hacer lo que le gusta.

Con 58 años, Esteban se siente tranquilo al saber que en sus manos está el poder y la marca que, por lo menos, a un 40% de las mujeres de Machala impresiona.

Entre risas comenta que para él no es sorpresa que las personas que llegan a su taller se queden con la “boca abierta” al saber que es él el protagonista de estos calzados.

Sí, con dos córneas desprendidas, dos operaciones, cuatros hijos, cuatro nietos y su esposa Nancy , fundó hace 30 años su marca “Vanessa”, Nunca ha existido rivalidad o descontento por parte de sus otros hijos por el nombre de la marca.

“Basta que sean mis hijos y se sientan orgullosos de nosotros, creo que hace feliz a todo padre”.

A Esteban le lleva un aproximado de 15 horas en confeccionar un par de zapatos, comenta que el costo habitual de un par de zapatos está en $35, a precio de docena, comenta que varía depende del modelo, tamaño y tallas.

En ocasiones el material para la elaboración de sus productos, los adquiere en Machala y viaja con regularidad a Guayaquil para tener un poco de variedad.

Cada 15 días recepta pedidos que van desde 10 docenas hasta 15 de las mismas. Abastece con mercadería a tres locales en la ciudad, Mujer Bonita, bahía y uno de sus referentes y fijos Chic Madrid.

Hasta las 10 de la noche atiende en su taller ubicado en las calles Kléber Franco y Junín. Tiene por delante ampliar su taller por falta de espacio.

Priorizar calidad y estilo, le da el “chic” a las manos de Esteban Robles.

* Estudiante del tercer semestre de Comunicación de la Universidad Técnica de Machala.