CIUDAD

El yachak cura las enfermedades y se comunica con los espíritus


OTAVALO.- Otavalo es una de las ciudades más populares del Ecuador, aquí se guardan aún muchas de las raíces de la cultura nacional. Su población es de aproximadamente 65 mil habitantes, distribuidos en las comunidades de Agato, La Bolsa, Peguche, Quinchuquí, Cotama e Ilumán.

OTAVALO.- Otavalo es una de las ciudades más populares del Ecuador, aquí se guardan aún muchas de las raíces de la cultura nacional. Su población es de aproximadamente 65 mil habitantes, distribuidos en las comunidades de Agato, La Bolsa, Peguche, Quinchuquí, Cotama e Ilumán.

Han mantenido su identidad con el paso de los años, fortaleciendo cada vez más sus conocimientos, mitos, leyendas, costumbres y tradiciones milenarias recibidas por sus ancestros.

Además, son conocidos por vigilar el bienestar de la comunidad y son los mediadores en los problemas, realizan constantemente gestiones, convocan a mingas para la apertura y limpieza de caminos, buscando siempre el adelanto de su comunidad.

En Ilumán es común encontrarse con personajes de renombre, conocidos como ‘yachaks’, que en kichwa significa ‘sabios’ o ‘conocedores’. Son personas que han adquirido un conocimiento especial, que les permite sanar males, diagnosticar enfermedades, brindar consejos e incluso ser guías espirituales.

José Joaquín Picuasi, de Ilumán, afirmó que para convertirse en ‘yachak’ se debe tener entre 12 a 62 años. Contó que hay casos en los que se nace con este don. “Nosotros somos tataranietos de Atahualpa y practicamos medicina ancestral y mística”.

Para ser ‘yachaks’ se toman en cuenta los signos del Zodiaco: “Aquellos compañeros que son Aries, Tauro, Leo, Escorpio, Sagitario y Capricornio son los elegidos para poder ejercer esta actividad, otros signos son para otras carreras” afirma el experto.

Para hacer una curación invocan a las montañas que se encuentran cerca del sector, ubicadas en los cuatro puntos cardinales: El Cerro Negro al norte, el Cerro de Mojanda al sur, el Taita Imbabura al este y la Mama Cotacachi al oeste.

Además, se encomiendan a elementos de la naturaleza, como el Sol, el agua, la tierra y el fuego, que gracias a su energía ayudan a no solo a curar diversas dolencias, sino también a dirigir por el buen camino a su pueblo.

“Somos bien reconocidos, nuestro trabajo es bien garantizado para salvar al humano”, agrega el ‘yachak’.

ANTECEDENTES

El chamanismo es una actividad cuyo origen se remonta a la prehistoria de la humanidad.

El ‘yachak’ es una persona a quien se le atribuye poderes especiales para curar a los enfermos e incluso comunicarse con los espíritus.

Su sabiduría se enfoca en lo místico y, en términos generales, su tarea consiste en restaurar la salud, limpiar, purificar, reparar, mejorar las relaciones del individuo con su grupo y enrumbar la problemática de la comunidad en caso de que existieran.

Los sabios desde la antigüedad eran considerados como seres semidivinos, puesto que tenían la capacidad de trasladarse desde el mundo material al de la energía espiritual, lo cual les permitía dominar las claves de la supervivencia en ambos mundos.

PODER

El yachak es ante todo una autoridad moral, un sabio que ha traspasado una larga y minuciosa preparación, así lo afirma César Cotacachi, conocedor del tema. El sabio es un elemento fuertemente estructurado que mantiene la cohesión del grupo o comunidad donde se encuentre, a la vez es guía espiritual, eje social, curandero y más.

Al transmitir sus conocimientos hacia las nuevas generaciones, contribuye a perpetuar y a mantener continuamente la identidad cultural de su pueblo.

ESTRUCTURA

Hoy en día, los ‘yachaks’, en Ilumán, han conformado una asociación, esto les ha permitido establecer un espacio específico para poder realizar esta actividad.

Últimamente se han integrado mujeres a este grupo, demostrado su capacidad para curar patologías sobrenaturales que existen en la cosmovisión andina de las comunas existentes.