OPINION

Editorial: Día de los Inocentes


Hoy en el mundo se recuerda el Día de los Santos inocentes. La fecha hace referencia a que en esa época, el Rey Herodes I el Grande dio la orden de acabar con todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, con el fin de asegurarse que el anunciado Mesías, futuro rey de Israel, fuera asesinado.

Hoy en el mundo se recuerda el Día de los Santos inocentes. La fecha hace referencia a que en esa época, el Rey Herodes I el Grande dio la orden de acabar con todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, con el fin de asegurarse que el anunciado Mesías, futuro rey de Israel, fuera asesinado.

Lamentablemente, este recuerdo se ha degradado con el paso del tiempo y se ha constituido en la oportunidad de emitir noticias falsas (hoy llamadas Fake News), al igual que se realizan bromas.

Eso es muy común, sobre todo en los países hispano hablantes. Incluso, hasta medios de comunicación impresos difunden noticias falsas y luego hacen caer en cuenta que se trata por la fecha antes mencionada.

Pero este recuerdo de una terrible matanza no debe ser motivo de celebración, sino más bien de reflexión.

El Día de los Inocentes es la oportunidad perfecta para reflexionar sobre nuestro rol como seres humanos.

También para pensar en aquellas personas que fueron asesinadas por haber nacido en el mismo poblado y en la misma época que el hijo de Dios.

Así mismo, es valedera para observar con detenimiento los alcances de la tiranía y el hambre de poder absoluto.

Veamos en nuestra actualidad cuáles son esos Herodes, que no le importa quién esté por su delante, con tal de imponer su voluntad y decisión para reinar.

Es hora de deshacernos y rechazar a estos tiranos que quieren con su prepotencia ir contra los inocentes.

A su vez, en términos espirituales, elevemos nuestras plegarias por todas aquellas almas inocentes que siguen perdiendo sus vidasen el mundo.

Ejemplos como el venezolano son palpables.

Son miles de habitantes de ese país que huyen de la crisis provocada por el tirano.

Y en medio están los inocentes, quienes no tienen la culpa de las decisiones del dictador.