OPINION

Editorial: Héroe de paz


La partida de Clímaco Joselito Cañar Romero ha conmocionado no solo a los porteños, machaleños y orenses, sino a los ecuatorianos en general.

El agente policial del Grupo Operativo Motorizado murió en plena Navidad, cuando fue a investigar una emergencia.


La partida de Clímaco Joselito Cañar Romero ha conmocionado no solo a los porteños, machaleños y orenses, sino a los ecuatorianos en general.

El agente policial del Grupo Operativo Motorizado murió en plena Navidad, cuando fue a investigar una emergencia.

Allí, una persona que estaba en pleno intento de asesinato a otra, arremetió a bala contra el uniformado.

Fueron dos muertes violentas en el barrio Blanca García, conocido popularmente como La Barraca.

Ayer, el alto mando policial y la ministra del Interior, María Paula Romo, llegaron hasta Machala para el sepelio del agente.

Su partida deja en evidencia los riesgos y el constante peligro al que están expuestos los uniformados, esos buenos elementos que sí tiene la institución.

A su vez, representa un desafío para las autoridades, a fin de dar garantías a los servidores policiales, de manera especial a quienes realizan este tipo de patrullajes. Esas garantías deben involucrar también a sus familias.

El riesgo es perenne y este tipo de hechos no pueden amainar la vocación de quienes desean brindar seguridad ciudadana.

Por esa razón, es que debe generarse una política pública integral de protección para ellos y también para los ciudadanos que pierden la vida en manos de la delincuencia.

Recordemos que es deber del Estado proporcionar a los ciudadanos la seguridad dentro del territorio nacional.

En ese contexto, ante la obligación constitucional, urge generar políticas públicas que den tranquilidad a quienes se encargan de velar por la seguridad de todos.

Pero también, es momento de un mayor compromiso con los ciudadanos por parte de los uniformados, para servir con mayor civismo, honor y lealtad.

La probable lectura es que murió como un héroe en cumplimiento de su deber, pero lo cierto es que no es deber de ningún servidor policial perder la vida.