OPINION

Editorial: Migraciones


La falta de empleo es la principal razón por la que este año el continente entero ha sufrido una crisis migratoria sin precedentes.

La falta de empleo es la principal razón por la que este año el continente entero ha sufrido una crisis migratoria sin precedentes.

El éxodo venezolano hacia el sur del continente determina tan solo una arista de este problema que involucra al planeta completo.

Sus desplazamientos son acompañados de una serie de secuelas que quizás ahora no son tan visibles.

La desintegración del núcleo familiar es la principal. Recordemos que la familia es el núcleo de la sociedad y si esta se desintegra, las consecuencias pueden ser fatales a largo plazo.

Otra de las consecuencias de estos masivos desplazamientos apuntan a los casos de violencia de género.

La preocupación es porque en las condiciones que están las mujeres que migran, tienden a ser víctimas de explotadores sexuales, abusadores o proxenetas.

Por otro lado también está la migración hacia Estados Unidos. El fenómeno se acentúa en países centroamericanos, que incluso, este año, esa movilización masiva ha sido denominada como la caravana migrante.

Ellos se exponen a similares riesgos como los antes detallados, pero además, también sufren violaciones a sus derechos humanos.

La simple intención de amurallar una frontera representa un acto de discriminación y xenofobia.

No estamos preparados como continente para afrontar estos desplazamientos masivos de seres humanos.

Sin embargo, es nuestro deber capacitarnos al respecto, orientarnos y si aún así nuestra respuesta es ineficiente, buscar asesoría o ayuda internacional para solventar estos inconvenientes, pero las personas que se desplazan son también seres humanos. Detrás de cada uno de ellos hay familias a quienes no le deben fallar, a quienes les ofrecieron un presente mejor.