CANTONAL

Canal internacional está lleno de basura, escombros y maleza


El panorama se repite en algunos tramos. Este sector se encuentra lleno de bolsas llenas de basura, botellas de plástico, envases de vidrio, trozos de madera, animales muertos, estiércol de animales y humanos.

Por Carlos Gavilanes

El canal internacional que separa a las poblaciones de Huaquillas (Ecuador) y Aguas Verdes (Perú) es un botadero de basura, escombros, animales muertos y todo tipo de inmundicia.

A esto se suman los desagües de aguas servidas que propicia constantes olores nauseabundos y denota vergüenza para las autoridades de las ciudades fronterizas.

Comerciantes del Callejón Machala, sector donde hace varias décadas se asientan con sus negocios al menos unos 100 vendedores, ya han perdido la cuenta de las veces que han denunciado, a través de medios de comunicación y autoridades, sobre el estado del canal y han perdido la esperanza que este sitio vuelva a ser limpio, para evitar que cuando llueva el agua no tenga por dónde evacuar.

A lo largo de un kilómetro se observan los desperdicios. Debajo del puente internacional y el sector de expendio de verduras, carne de res y pollo, frutas, restaurantes, es el que presenta mayor taponamiento, la basura y desechos sólidos supera el nivel de los sumideros.

El panorama se repite en algunos tramos. Este sector se encuentra lleno de bolsas de basura, botellas de plástico, envases de vidrio, trozos de madera, animales muertos, estiércol de animales y humano.

AGUAS AL CANAL

Los comerciantes ecuatorianos aseguran que son “inescrupulosos” y “personas sin cultura ciudadana” sus vecinos peruanos que arrojan toda inmundicia.

Édgar Malla Granda, comerciante hace 30 años en el sitio, dijo que existen dos desagües: uno en Huaquillas y otro en Aguas Verdes que han sido taponados.

“Todavía arrojan desechos de todo tipo. La mínima cantidad de agua que contiene el canal ha sido invadida con basura y escombros y presenta un espectáculo, en lo que tiene que ver a inmundicia”, dijo Malla.

Para los vecinos, la situación representa un riesgo cuando llueve, especialmente para quienes no transitan por esa zona de manera constante y desconocen el estado como se comercia.

En un recorrido de Diario Correo se observa que el lugar es una bomba de tiempo y un atentado contra la salud de las personas. La carne de res y pollo faenado se expende a metro y medio del desaseo y olores putrefactos.

Quienes frecuentan estas zonas aseguran que cuando llueve, la acumulación de basuras evita que el agua siga su curso por el canal, por lo tanto, el agua se estanca y demora en evacuar.

José Valdez, quien tiene en el sector un local comercial, ya no cree en las autoridades, ni municipales ni en quienes llegan a “verificar”. Dice que solo “pasean” y no dan solución a este grave problema de salud que tiene preocupados a los huaquillenses.