CIUDAD

IESS no tiene fecha para salir del caos y la basura


La desorganización colinda con el edificio de la Caja del Seguro, ubicado en medio de más de un centenar de puestos informales de venta de todo tipo de productos. Los afiliados deben sortear a comerciantes, desperdicios, malos olores y la incomodidad de estrechas veredas copadas por los ambulantes.

Linda Reyes

De lunes a viernes hasta la dirección provincial del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) llegan no menos de 200 personas a realizar sus trámites.

Los jubilados y afiliados del IESS para llegar hasta la entidad deben esquivar a los comerciantes informales que están no solo en las aceras sino que también ocupan la calle.

“Antes por aquí cruzaban los carros, yo podía estacionar mi vehículo, ahora ya no se puede eso porque todo está lleno de vendedores ambulantes”, expresó Luis Cueva.

Él labora por la dirección provincial, ubicada en la calle Juan Montalvo entre Olmedo y Pasaje.

Ya tiene más de 32 años en su consultorio médico y no se va porque no quiere perder a sus clientes.

Recordó que cuando recién llegó al lugar solo había un puesto de frutas, luego llegaron dos vendedores más y poco a poco aumentaron.

Culpó a las autoridades de aquel tiempo que no controlaron desde un principio.

Por la zona hay no menos de 200 comerciantes informales. Los puestos son de madera, adecuados para exhibir todo tipo de productos, en especial para la venta de frutas y verduras.

Los comerciantes de cárnicos y embutidos cuentan con mesas de hojalata para atender al cliente.

Quienes comercializan su mercadería sobre la calle utilizan carretillas, canastos y bandejas de plástico.

Es común observar los alimentos exhibidos sobre plásticos en el suelo.

Los puestos están protegidos del sol y la lluvia con parasoles, mientras que otros están cubiertos de plásticos.

“Esto parece Calcuta (India), allá se ve que los puestos de los comerciantes están unos sobre otro. Lo peor es que la gente llega a comprar y no se da cuenta de la insalubridad que hay aquí”, agregó Cueva.

Por las noches quienes residen allí observan ratas que llegan atraídas por los residuos de los alimentos.

En las noches, tanto para los vendedores y habitantes se ha vuelto común observar este tipo de roedores que ante la ausencia de personas salen a buscar comida.

Este diario conoció que las ratas no solo son vistas por la calle, también ingresan a la entidad para refugiarse en el tumbado o aires acondicionados.

“Debido a que estamos copados de comerciantes no pasan los carros y las personas en sillas de ruedas no pueden ingresar. Cuando llueve, esto se pone peor porque nos inundamos y el lodo y los olores son insoportables”.

Los ciudadanos que acuden a la entidad del Seguro no solo deben esquivar a los comerciantes, también deben percibir los hedores que emanan de las aguas servidas estancadas en las calles.

PROCESO DE CAMBIO

Aunque no saben cuándo la dirección provincial se traslade a otro lugar, están en proceso de cambio.

Todo depende de las órdenes de la entidad central en Quito. “Si no se construye otro edificio, tal vez pasaríamos al antiguo edificio del hospital del Seguro”.

En aquel establecimiento funciona el Seguro Social Campesino y la Unidad de Riesgos de Trabajo.

Comerciantes informales

En 1963 se levantó el mercado actual, señala el historiador orense Alberto Chávez Cruz.

Con el paso del tiempo el moderno edificio quedó pequeño y a partir de 1994 se ubicaron alrededor de no menos de 300 comerciantes informales.

Las aceras y los bordillos son de las calles Sucre, Nueve de Mayo, Juan Montalvo y Olmedo, Páez, Boyacá, entre otras.