OPINION

Los santos inocentes


Francisco Huerta Montalvo

No es bueno para la salud ética de la República seguir aceptando que los legisladores se conviertan en cómplices de la desaforada corrupción que vive el Ecuador. Conste, y lo recalco, por si algunos no lo notan, que escribo vive, no vivía.

Ya habíamos repudiado a esos legisladores alcahuetes cuando impedían la escasa labor fiscalizadora que de cuando en cuando pretendía llevar adelante algún despistado de la oposición.

Sin embargo fueron pertinaces, impúdicos diría, en su mendaz comportamiento y aún en los tiempos del viento fresco siguieron portándose de la misma mala manera.

En la llamada Comisión de Archivo continuaron terminando los buenos propósitos de unos pocos, sin que aquellos que manejaban las comisiones mostrasen propósito de enmienda.

Así, muchas acciones que debieron ser cumplidas por la Asamblea Legislativa fueron abortadas por la decisión del grupo que preside Julio César Trujillo. Aunque se logró sustituir a algunos corruptos, el efecto no es el mismo que cuando las sanciones salen de la Asamblea Legislativa. Ahora, las denuncias han llegado a su propia casa y todo es lamento, todo es rasgarse las vestiduras. Resulta que el 6 de agosto es también en el Ecuador el día de los santos inocentes legisladores. Nadie sabe qué es eso del impuesto al trabajo. Los pocos casos que se asumirán como denuncias válidas serán imputados a contribuciones voluntarias al partido. Ninguna tendrá que ver con el usufructo personal.

Si se les asigna unos cuantos asesores es porque se requiere tener el aporte de especialistas para legislar con la sapiencia que ellos lo hacen y no para convertir a sus empleados en vacas lecheras que les permitan completar el sueldo.