INTERNACIONAL

Evo Morales se muda a nueva casa de gobierno, con fiesta y polémica


Con música nativa y ritos ancestrales en honor a la "Pachamama", la madre-Tierra andina, el presidente de Bolivia, Evo Morales, se mudó este jueves a una moderna casa de gobierno de 29 pisos desde el colonial Palacio Quemado, sede del poder político durante casi dos siglos.

Con música nativa y ritos ancestrales en honor a la "Pachamama", la madre-Tierra andina, el presidente de Bolivia, Evo Morales, se mudó este jueves a una moderna casa de gobierno de 29 pisos desde el colonial Palacio Quemado, sede del poder político durante casi dos siglos.

El colosal edificio, que ha llevado cuatro años en ser construido, con siete ascensores, helipuerto y un piso presidencial de 1.000 metros cuadrados, costó 34,4 millones de dólares. "La casa del pueblo es una necesidad y la necesidad no es lujo", sostuvo Morales en un discurso, en alusión a las críticas por la obra.

Una ceremonia en lengua aimara dirigida por un "amauta" (sabio indígena), en medio del ulular de "pututus" (cuerno de res) y sahumerios de mirra y nopal, cerró las actividades del histórico Palacio Quemado, que debe su nombre a que fue incendiado en una revuelta contra el presidente liberal Tomás Frías, en 1875.

La nueva casa de gobierno, construida en las espaldas del decimonónico Palacio Quemado, albergará además a cinco ministerios, que representarán al erario un ahorro en alquileres de 20 millones de dólares anuales, según el mandatario. Con esa economía, "en 4 o 5 años vamos a recuperar lo que invertimos", agregó.

La fiesta de movimientos sociales afines a Morales -encabezados por la unitaria Central Obrera Boliviana (COB)- recorrió el centro de La Paz, desde plaza San Francisco hasta plaza Murillo, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Los mismos "amautas" levantaron en el nuevo edificio de gobierno una "huajta", ofrenda que consiste en hacer arder una preparación de dulces de diversas formas para pedir la protección de la Pachamama. En medio ardía también un "sullu", feto de llama, como sacrificio a la madre-Tierra andina.

"Inauguramos la #CasaGrandeDelPueblo desde donde se gobernará en democracia, junto a los bolivianos y las bolivianas. Dejamos atrás el Palacio colonialista, desde el que tantos gobiernos le dieron la espalda al pueblo. La nueva #Bolivia avanza libre, digna y soberana", escribió Morales en su cuenta de Twitter.

El gobernante de origen indígena anunció que en los anfiteatros del nuevo palacio podrán realizarse actos académicos o colegiales y que los recién casados podrán hacer visitas guiadas al helipuerto los sábados.

El nuevo edificio incluiría sauna, jacuzzi, sala de masajes, sala de lectura y un gimnasio, lo que ha provocado largas críticas de la oposición. Frente a un grupo de periodistas que le pidió conocer el hidromasaje, la ministra de Comunicación, Gisela López, respondió: "Sería absurdo que yo abra la puerta del baño para hacerles recorrer".

"Presidente, no somos tontos, esto no es una casa, es un Palacio, y no es del pueblo, es de usted. Las cosas como son", protestó el líder opositor Samuel Doria Medina, a través de las redes.

La Casa Grande del Pueblo dispone de siete ascensores de última generación, uno de los cuales será de uso exclusivo del presidente al igual que dos pisos enteros del edificio. La planta 13 se destinará a las reuniones del gabinete. En la planta 23 está el área de trabajo del mandatario con un despacho, más dos oficinas y tres salas de reuniones.

En la planta 24 se halla una suite presidencial de 1.068 metros cuadrados, y en la azotea está el helipuerto.

La ostentosa obra provocó también el rechazo del expresidente Carlos Mesa, quien calificó la construcción de "engendro" porque afecta la concepción urbano-arquitectónica del centro de La Paz, caracterizado por edificios coloniales.

Las críticas están también orientadas al pago de unos 130.000 dólares a los artistas bolivianos que pintaron los 16 murales con motivos andino-amazónicos que adornan las paredes de la nueva sede de gobierno.

Morales, que está en el centro de la polémica porque, según la oposición, forzó la ley para postularse a un cuarto mandato en las elecciones de 2019, presidirá este viernes su primer gabinete en su nueva casa.