OPINION

10 de agosto


Sobre qué escribo que valga la pena? ¿Y que además conlleve un mensaje positivo con proyección de futuro? La gente -incluidos mis lectores- está cansada de tanta monserga anticorrupción. Ya sabemos que la mesa no estuvo servida porque se robaron hasta la propia mesa. Ya sabemos que donde se aprieta salta pus. Lo que ahora se necesita son culpables presos por pillos

Sobre qué escribo que valga la pena? ¿Y que además conlleve un mensaje positivo con proyección de futuro? La gente -incluidos mis lectores- está cansada de tanta monserga anticorrupción. Ya sabemos que la mesa no estuvo servida porque se robaron hasta la propia mesa. Ya sabemos que donde se aprieta salta pus. Lo que ahora se necesita son culpables presos por pillos y vómito prieto, esto es: devolución de los dineros mal habidos. Cuando escribo culpables, quiero significar a los declarados tales por los administradores de justicia. ¿Será por eso que las cosas avanzan con tanta lentitud? ¿Porque la justicia es una dama a la que le agradan las cosas hechas al apuro? El hecho cierto es que hay más delitos probados que delincuentes capturados. Contraloría ya no da abasto con sus denuncias pero, pareciera que los sospechosos se defienden muy bien. Presentan pruebas de descargo, los jueces las admiten y entonces los sobreprecios dejan de ser tales y entramos en fase de realismo mágico: nadie se los llevó, pero el Estado ecuatoriano sí los pagó. Miren si no, como muestra folclórica, en 16 hospitales se dio un alza de costos de 75, 7 millones de dólares. Y eso que los precios de los montos iniciales de los contratos ya estaban inflados. ¿Quién tiene respuestas por dar: los que hicieron los contratos iniciales o los que suscribieron los contratos adicionales?

Ahí les dejó planteada la inquietud y aprovechando que estamos cumpliendo la primera semana de agosto y que es viernes 10, bien vale que les recuerde la trascendencia del 10. En 1809 ratificamos nuestro amor a la libertad y la independencia, y le otorgamos una jornada de sangre y de gloria a lo que sería el futuro Ecuador. A mí me gustan esas recordaciones cívicas. Me resultan imprescindibles para reafirmar el espíritu nacional en las nuevas generaciones. “La gloria de nuestros grandes muertos es el sol de los vivos”, me enseñó mi padre y me parece conveniente compartir con ustedes el concepto, buscando que no se piense que siempre nuestro país ha sido solamente una guarida de ladrones.